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Los combustibles sostenibles de aviación (SAF) son esenciales para descarbonizar el transporte aéreo bajo una creciente presión regulatoria. El artículo muestra cómo el diseño de procesos y catalizadores innovadores juegan un papel clave en la transformación de biorresiduos en biocombustibles compatibles con los motores actuales de las aeronaves e impulsando una aviación de bajas emisiones.
El transporte aéreo depende casi por completo de los combustibles fósiles, lo que plantea varios desafíos a corto plazo. Estos retos no provienen solo del agotamiento de las reservas de petróleo, sino también de la necesidad urgente de cumplir los acelerados objetivos de descarbonización. No hay que olvidar que el tráfico aéreo es responsable por sí solo de, aproximadamente, el 2,5 % de las emisiones globales de CO2 [1-2].
En el contexto europeo, la Agencia Europea de Medio Ambiente indica que las emisiones de CO2 del sector
aéreo en Europa podrían incrementarse un 45 % entre 2014 y 2035. Hoy en día, la aviación en Europa representa el 14 % de las emisiones globales del transporte y cerca del 4 % del total de emisiones.