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La automatización de válvulas en la industria química y petroquímica presenta un reto que va más allá del par nominal o la velocidad de maniobra: operar con seguridad en entornos donde la atmósfera puede ser explosiva.
En instalaciones donde se procesan hidrocarburos, disolventes, gases inflamables o polvos combustibles, la selección de un actuador no puede limitarse a parámetros mecánicos. El entorno clasifica las zonas según su riesgo de explosión, y el equipo debe acreditarse para operar en cada categoría. Elegir mal puede significar incumplimiento normativo, pero también (y principalmente) un riesgo real para las personas y la instalación.
Este artículo aborda los requisitos técnicos y los criterios prácticos que deben guiar la selección e instalación de actuadores eléctricos en zonas ATEX dentro de la industria de proceso.
La Directiva 2014/34/UE establece la obligatoriedad de la certificación ATEX en Europa para todos los equipos destinados a atmósferas potencialmente explosivas. La clasificación de zonas determina qué equipos son admisibles:
Las zonas 0, 1 y 2 corresponden a atmósferas de gas, vapor o niebla, ordenadas de mayor a menor presencia del riesgo. Las zonas 20, 21 y 22 hacen lo propio para polvos combustibles.
Esta clasificación no es un trámite burocrático: define directamente qué categoría de equipo puede utilizarse en cada área y, por tanto, cuál es el rango válido de actuadores eléctricos para cada aplicación. Un actuador categoría 2 (apto para zonas 1 y 21) no es intercambiable con uno de categoría 3 en una zona de mayor riesgo, aunque sus prestaciones mecánicas sean equivalentes.
La certificación IECEx, reconocida fuera de la Unión Europea, sigue criterios técnicos equivalentes a ATEX y es la referencia habitual cuando la instalación tiene un carácter internacional o exporta equipos a terceros mercados.
El diseño de un actuador para atmósferas explosivas no es una variante del modelo estándar: implica decisiones de ingeniería que afectan a la carcasa, los componentes internos, los materiales y los sistemas de disipación térmica.
Los aspectos técnicos clave son cuatro:
Encapsulado y sellado
La carcasa debe contener cualquier chispa o llama interna sin que se propague al exterior. Los puntos de entrada de cables y conexiones eléctricas requieren prensaestopas certificados y sellado hermético para impedir la entrada de gases o polvos.
Limitación de temperatura superficial
La normativa ATEX asigna clases de temperatura (T1 a T6) que indican la temperatura máxima de la superficie del equipo. En proceso químico, donde la temperatura de ignición de los productos puede ser baja, la clase T correcta es un criterio de selección, no una opción.
Componentes antichispa
Interruptores, sensores y bornas de conexión están seleccionados para minimizar la generación de arcos eléctricos en condiciones normales de operación y en caso de fallo.
Motores y controles certificados
El actuador como conjunto (motor, control, carcasa) debe acreditarse como unidad. No es suficiente que el motor esté certificado si el control integrado no lo está.
El TIGRON TR-M es el actuador multivueltas de AUMA diseñado específicamente para operar en entornos de este tipo. Incorpora certificación ATEX de serie en categoría II 2G Ex db IIC T4, grado de protección IP68, protección anticorrosión C5/CX y un rango de temperatura de trabajo de -65 °C a +75 °C. Su diagnóstico integrado incluye registro de par y mantenimiento predictivo, lo que lo convierte en una solución completa para instalaciones donde la fiabilidad y la trazabilidad del equipo son requisitos, no opciones.
Para aplicaciones que requieren pares superiores a 1.000 Nm, las series SAEx/SAREx (multivueltas) y SQEx/SQREx (fracción de vuelta) extienden la cobertura hasta los 16.000 Nm en combinación con reductores AUMA.
La certificación del equipo es condición necesaria, pero no suficiente. La instalación incorrecta de un actuador certificado puede anular su protección.
Los criterios técnicos que deben respetarse durante la instalación son:
Verificación de zona antes de la instalación
El informe de clasificación de áreas de la planta debe consultarse antes de seleccionar el actuador. En plantas con modificaciones de proceso o ampliaciones, la clasificación original puede haber variado.
Cableado y conductos certificados
Las conexiones eléctricas deben realizarse con materiales aprobados para zonas ATEX. El uso de conductos y cajas de conexiones no certificados invalida la protección del actuador aunque este lo esté.
Pruebas funcionales tras la instalación
Verificar la apertura y cierre correctos, la respuesta a señales de control y el correcto funcionamiento de los finales de carrera antes de la puesta en servicio es un requisito de seguridad, no solo de comisionado.
Mantenimiento preventivo documentado
Los actuadores en zonas ATEX deben incluirse en programas de mantenimiento de actuadores preventivo que contemplen inspección visual de la carcasa, revisión del sellado, comprobación de componentes eléctricos y registro de operaciones. La norma EN 60079-17 regula específicamente el mantenimiento eléctrico en atmósferas explosivas.
Un aspecto frecuentemente subestimado en la instalación de actuadores en zonas ATEX es el acceso para mantenimiento y configuración.
Muchas plantas químicas tienen actuadores instalados en arquetas, intercambiadores elevados o zonas de acceso restringido donde el tiempo de exposición del personal debe minimizarse.
La herramienta de ajuste remoto RSTX 100, certificada según ATEX e IECEx en categoría «Ex ia», permite operar actuadores AUMA por Bluetooth a distancia de hasta 20 metros. En el caso del TIGRON TR-M, esta capacidad se complementa con su diagnóstico integrado y su arquitectura IIoT-ready, que permite leer el estado del equipo, consultar el historial de par y actualizar parámetros sin acceder físicamente al actuador.
Esto incluye la maniobra de válvulas, el ajuste de finales de carrera, la lectura de diagnósticos y la actualización de parámetros, sin necesidad de intervención directa sobre el equipo. En zonas donde cualquier presencia innecesaria supone un riesgo, esta capacidad tiene un impacto directo sobre la seguridad operacional.
La selección de actuadores eléctricos para zonas ATEX en la industria química requiere integrar criterios normativos, técnicos y operacionales desde la fase de proyecto. La certificación es el punto de partida, no el punto de llegada.
Una selección correcta considera la clasificación real de la zona, las características del proceso (temperatura, presión, tipo de fluido), el perfil de operación y las condiciones de acceso para mantenimiento. Solo así es posible garantizar que el actuador cumpla su función durante toda la vida útil de la instalación, sin incidentes y con el menor coste operativo posible.
AUMA Iberia ofrece asesoramiento técnico para la selección e instalación de actuadores eléctricos con certificación ATEX e IECEx en plantas de proceso industrial.
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