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3 de diciembre, 2021 Energía comentarios Bookmark and Share XML
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Abengoa participa en la puesta en marcha de la planta piloto para la producción de energía mediante el empleo de pilas de combustible de hidrógeno del proyecto Grasshopper.

La principal novedad de esta planta es que es la primera del mercado capaz de operar de forma dinámica, flexible, versátil y con una importante reducción de costes, siendo capaz de mantener las prestaciones de la misma en todo su rango de operación. Su comunicación bidireccional con el mercado eléctrico le permite ofertar capacidad y recibir peticiones a través de una plataforma pensada para Smart grid (o redes de inteligentes) y, su respuesta rápida, posibilita la participación en los mercados de reserva eléctrica y balances de red. La planta se ubica en la actualidad en la Zona Franca de Sevilla, desde donde partirá próximamente hacia su destino final, en Holanda.

Con el proyecto Grasshopper (GRid ASsiSnting modular HydrOgen Pem PowER plant, o, lo que es lo mismo, planta de potencia de pilas de hidrogeno tipo PEM para asistencia a balance de red), se crea una nueva generación de plantas de potencia basada en pilas de combustibles de hidrógeno, de tipo PEM (Proton exchange membrane, o pilas de combustible de membrana de intercambio protónico), capaz de operar de forma dinámica, siendo capaz de adaptarse a las necesidades de la demanda de la red eléctrica, con una gran capacidad de respuesta, lo que la convierte en una instalación 100 % gestionable. Este valor añadido le permitirá situarse en una posición muy competitiva en los mercados de reserva eléctrica, una vez que la planta piloto llegue a desarrollarse a nivel comercial, afirman desde Abengoa. Actualmente, ya se trabaja en una solución a mayor escala, lo que posibilitará su incorporación al mercado de forma casi inmediata.

Otro gran beneficio de esta planta es su carácter modular, que hace que su transporte sea relativamente fácil, y que su conexión se pueda efectuar de forma rápida, lo que se conoce como plug and play. Así, Grasshopper presenta la solución para la demanda de energía de lugares remotos, o no conectados a la red, como campamentos o islas, o como generador de emergencia para edificios, como hospitales. Asimismo, y puesto que la planta genera energía, no solo en forma de electricidad, sino también de calor, este puede ser aprovechado en procesos industriales que requieran de baja temperatura, o para el suministro de calefacción en áreas residenciales (CHP).

Una vez finalizada la fase de puesta en marcha, el proyecto se preparará para ser trasladado a su destino final, un parque químico en Delfzijl (Holanda), donde operará durante cinco años para demostrar su durabilidad y viabilidad económica. La planta funcionará a partir del excedente de hidrógeno producido en una planta química de cloro-álcali.

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