26 de enero, 2026 XML
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El sector químico debe continuar ejerciendo de motor clave a la hora de ofrecer nuevas soluciones que mitiguen la lucha frente al cambio climático, al jugar también un papel determinante en la descarbonización de la economía mundial.

Y es que, el cambio climático es un grave problema que debe su origen, principalmente, a las emisiones de gases de efecto invernadero, tales como el CO2 y el metano. Dichas emisiones provienen de la actividad humana y, a día de hoy, son uno de los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo que se contrarrestan gracias a la búsqueda y desarrollo de innovaciones basadas en la captura y almacenamiento de carbono, con el objetivo de almacenar las emisiones de forma segura y así reducir su impacto al medio ambiente.

En este sentido, las energías renovables también son parte fundamental en este proceso y, por ello, la química también es decisiva en su desarrollo, al participar en aspectos esenciales como la fabricación de células solares y baterías, y el desarrollo de biocombustibles. Este es un gran aporte para impulsar la transición hacia un futuro energético más sostenible, ya que, los gobiernos, las empresas y la sociedad en su conjunto deben reconocer la importancia de la química en la lucha contra el cambio climático, con nuevas garantías y apoyos decisivos en campos como la I+D+¡.

Nuevos materiales, química verde, monitorización, plásticos...

Entre las grandes aportaciones que se basan en e desarrollo de nuevos materiales tecnológicos, la química verde es un enfoque que busca minimizar o eliminar la generación de residuos y emisiones contaminantes. Ésta se centra, fundamentalmente, en la reutilización de materiales, la eficiencia energética y el uso de materias primas renovables.

Asimismo, el desarrollo de materiales biodegradables, que se descomponen de forma natural, es otro de los avances que la química viene ejecutando en los últimos tiempos, con el monitoreo y los plásticos como principales focos de atención en cuanto a aportación se refiere. 

Y es que, en relación al monitoreo, la química desempeña un papel importante para el continuo análisis del cambio climático, puesto que es capaza de desarrollar sensores y técnicas de medición de alta precisión para evaluar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), la calidad del aire y otros indicadores relevantes.

Estos instrumentos son esenciales para comprender cómo el cambio climático afecta a los ecosistemas, la salud humana y otros aspectos. Igualmente, los estudios químicos permiten tomar decisiones informadas.

En cuanto a los plásticos, también suponen un ejemplo claro de un material que no está diseñado para ser reutilizado, puesto que su estructura no permite descomponerlos fácilmente para recuperar sus componentes y producir nuevos plásticos.

Sin embargo, en los últimos años, la química ha facilitado el diseño de una nueva generación de plásticos con puntos de ruptura en su estructura. Estos puntos permiten desensamblar los plásticos una vez utilizados, lo que hace posible su recuperación indefinida. 

Energía solar, fotovoltaica y electrólisis renovable

La energía solar es una fuente de energía renovable muy importante para el futuro sostenible. La investigación química se ha enfocado en desarrollar materiales fotovoltaicos más eficientes y económicos. Ejemplos de esto son las perovskitas y las células solares orgánicas. Aquí, el objetivo principal es impulsar la adopción global de la energía solar.

Con respecto a las células fotovoltaicas: éstas son las responsables de convertir la luz solar en electricidad. Al esstar compuestas por semiconductores, la química ha permitido la creación de semiconductores con propiedades óptimas para absorber la luz solar y generar electricidad de manera eficiente.

Además, también se ha facilitado el desarrollo de electrocatalizadores eficientes. Esto es esencial para convertir la energía solar y eólica en hidrógeno verde, un combustible limpio y versátil, gracias al proceso de electrólisis, el cual tiene el potencial de descarbonizar sectores como el transporte y la industria pesada. Además, actualmente también se investiga la conversión de otras fuentes renovables, como la biomasa y la energía geotérmica, en combustibles sostenibles.

Nuevos retos y próximos desafíos bajo un futuro sostenible

Como vimos al inicio del artículo, uno de los desafíos más importantes al que se enfrenta la industria química es la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases responsables del efecto invernadero y del calentamiento global. En este sentido, la química está jugando un papel clave en la captura y almacenamiento de CO2, a través de tecnologías como la captura de carbono en plantas de energía y la captura de carbono en procesos industriales.

Otro aspecto importante en la lucha contra el cambio climático es la reducción del consumo de recursos naturales y la promoción de prácticas de producción más sostenibles. La química verde, una disciplina que promueve la utilización de procesos y materiales que son menos tóxicos y generan menos residuos, está ganando cada vez más relevancia en la industria y en la sociedad en general. Los científicos químicos están desarrollando nuevos métodos de síntesis y de producción que permiten reducir el uso de materias primas y la generación de residuos, contribuyendo así a la mitigación del cambio climático.

Además, la química también juega un papel importante en la protección de los ecosistemas y la biodiversidad. A través de la investigación en bioquímica y biotecnología, los científicos están desarrollando métodos para la conservación de especies en peligro de extinción, la recuperación de ecosistemas degradados y la reducción de la contaminación ambiental.

Y es que, para aprovechar el potencial de la química en la lucha contra el cambio climático, es necesario un esfuerzo conjunto de la comunidad científica, la industria, los gobiernos y la sociedad en general.

Entre las acciones básicas a desempeñar, se destacan las siguientes:

  • Inversión en investigación e innovación: es fundamental contar con financiación pública y privada.
  • Establecimiento de políticas y estrategias: se deben implementar marcos regulatorios que incentiven la adopción de tecnologías verdes y la reducción de emisiones.
  • Educación y concientización: es necesario informar y sensibilizar a la población.

En definitiva, la química es una herramienta fundamental para construir un futuro más sostenible. Con enfoque en la investigación, la innovación y la colaboración, esta disciplina se ha convertido en una poderosa aliada en la lucha contra este desafío global.

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