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Visto bueno de la Comisión Europea para que España vuelva a regar con dinero público el desarrollo de energía verde. El Ejecutivo comunitario ha dado su aprobación al esquema de subsidios presentado por el Gobierno y por el que podrá dar ayudas por valor de hasta 3.100 millones de euros para elevar la rentabilidad de la producción de energía procedente de plantas de cogeneración de alta eficiencia, nuevas o sustancialmente renovadas.
El plan de subvenciones apoyará tecnologías y proyectos que permitan la producción de electricidad a partir de instalaciones de cogeneración de alta eficiencia alimentadas con gas natural, biolíquidos, biogás y biomasa sólida. Mientras que para el biogás y la biomasa sólida no existen condicionantes, los proyectos que utilicen gas natural deberán incluir los elementos y equipos necesarios que les permitan utilizar al menos un 10% de hidrógeno renovable en volumen.
Las ayudas adoptarán la forma de una prima de remuneración que consta de dos componentes: compensación por inversiones, que se determina mediante subastas competitiva, y compensación por operaciones, que se calcula y actualiza trimestralmente en función de las variables del mercado (precios de la electricidad, costes del combustible, precios del CO). Ambos están llamados a elevar la rentabilidad de la producción de energía procedente de plantas de cogeneración para hacer más atractiva la inversión.
El Ejecutivo comunitario revisó el esquema de subvenciones español en el marco del nuevo marco de ayudas de Estado verdes aprobado en junio y que contempla que los Estados Miembros puedan recurrir a dinero público para apuntalar la transición ecológica vigilando, en la medida de lo posible, que no se distorsione el mercado. Para Bruselas, "el programa es necesario y adecuado para aumentar la eficiencia energética y acelerar la transición ecológica. Además, la ayuda es proporcionada, ya que se limita al mínimo necesario".
El gas natural fue validado por la Comisión Europea el pasado año como potencial receptor de ayudas para facilitar la transición energética, aunque con severas condiciones y únicamente de forma temporal.
Este es el tercer esquema de ayudas públicas que aprueba para España la institución presidida por Ursula von der Leyen después de que en diciembre diese luz verde a destinar 408 millones a apoyar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de los procesos de actividad industrial en las fábricas españolas, así como apoyar la mejora de la eficiencia energética.
Antes, en noviembre, ya había aprobado que España dedicara alrededor de 700 millones de euros para inversiones que aumenten la capacidad de fabricación destinada a la producción de tecnologías de cero emisiones netas, así como a la producción de los principales componentes específicos de dichas tecnologías.
En total, España suma ya 4.208 millones de euros aprobados por Bruselas para impulsar la transición ecológica y energética de su tejido industrial
Las ayudas de Estado en materia verde han sido una constante en la Unión Europea desde la pandemia, con la llegada de los fondos Next Generation EU que tenían el objetivo de apuntalar la transición verde y digital aprovechando medidas de estímulo fiscal para salir de la crisis provocada por el coronavirus. Este régimen de excepción habría finalizado el pasado año, pero el nuevo marco para el Pacto por la Industria Limpia ha permitido que los apoyos se prolongen hasta 2030
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