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Más de una veintena de empresas de las comisiones de innovación y sostenibilidad de Andalucía Aerospace han visitado el Parque Energético La Rábida de Moeve para conocer su actividad presente y futura en SAF (Sustainable Aviation Fuel, combustible sostenible de aviación).
La descarbonización del transporte aéreo necesita volumen industrial, trazabilidad y compatibilidad con la flota actual. La delegación, más de 20 empresas del clúster aeroespacial y de defensa andaluz,recorrió las instalaciones de La Rábida (Huelva) con el foco puesto en oportunidades de colaboración entre industria aeroespacial y energía en torno a combustibles sostenibles.
El movimiento es relevante porque el SAF se perfila como una de las palancas inmediatas para reducir la huella climática del vuelo, sin esperar a cambios disruptivos de arquitectura (nuevas aeronaves o motores). Según la información facilitada, Moeve está avanzando en producción de biocombustibles de segunda generación (2G), procedentes de residuos orgánicos, y en particular de SAF, que puede suministrarse en motores actuales sin modificaciones.
La compañía afirma que este biocombustible puede reducir hasta un 90% las emisiones durante su ciclo de vida frente a combustibles fósiles. Moeve sitúa en La Rábida su “principal foco” de producción 2G y proyecta para 2030 una capacidad anual de 2,5 millones de toneladas de biocombustibles, 800.000 toneladas de SAF dentro de esa cifra.
Para ello, la compañía indica que, bajo su estrategia Positive Motion, prevé invertir hasta 5.000 millones de euros en Andalucía hasta 2030 para liderar biocombustibles e hidrógeno verde. En paralelo, menciona la construcción de una planta 2G en el propio parque con 1.200 millones de euros de inversión y capacidad flexible de 500.000 toneladas anuales de diésel renovable y SAF, con la que aspira a configurar “el mayor complejo industrial de biocombustibles 2G del sur de Europa”.
Juan Román, director gerente de Andalucía Aerospace, encuadra la visita como un paso para identificar oportunidades de colaboración entre la industria aeroespacial andaluza y el tejido energético ante los desafíos de la transición ecológica en aviación.
Por su parte, Jorge Acitores, director del Parque Energético La Rábida, sostiene que aeroespacial y energía actúan como “vectores de internacionalización” y que comparten el reto de descarbonizar sin perder competitividad, apuntando a “oportunidades reales de trabajo conjunto”.
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