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Un nuevo documento de 65 páginas bajo el título ´El reciclaje como materia prima para Europa: Atrevámonos a una mayor autonomía´, ha sido elaborado por BZL y nova-Institute e incluye 10 propuestas políticas sobre cómo la gestión de residuos y la industria química deben cambiar para permitir una transformación hacia la economía circular, el suministro de carbono renovable y la desfosilización.
Muchos aspectos, sobre todo los geopolíticos, se encuentran actualmente en constante cambio y Europa debe encontrar respuestas. En este contexto, la industria química se encuentra sumida en una grave crisis económica. ¿Ayudaría la reducción de los precios de la energía? "Sí, pero no es suficiente, hay que hacer más", responde la industria.
Y es que, si se analiza con detenimiento la situación, se ve que es necesario un cambio importante: la crisis actual de la industria química es, en última instancia, una crisis del modelo de negocio basado en combustibles fósiles.
En el pasado, tanto para el carbón como para el petróleo y el gas natural, la UE y sus Estados miembros lograron repetidamente mantener el suministro de materias primas a bajo precio, gracias principalmente a Rusia. Pero, en los últimos años, esto se ha vuelto cada vez más difícil.
Así, los recientes conflictos como la guerra de Ucrania o el ataque de EE.UU. a Venezuela, ponen de manifiesto el interés de los actores globales para asegurarse el acceso a las últimas grandes reservas de petróleo. Se trata de un juego en el que parece que la UE no está dispuesta a participar.
Por eso, la alternativa que asegura el futuro de la industria química europea, pasa por el reciclaje. En este sentido, desde BZL y nova-Institute entienden que la gestión de residuos debe convertirse en una nueva fuente de materias primas para la industria química.
Pero, sin un marco legal adecuado, esta idea seguirá siendo teórica, y las inversiones y los resultados seguirán siendo meras ilusiones. Por eso, para muchos expertos, como las dos entidades alemanas mencionadas, las pequeñas concesiones que se debaten actualmente en el seno de la UE no resuelven el problema subyacente y solo frenan de forma momentánea el éxodo de las empresas químicas. Un éxodo que ya ha comenzado, como ha demostrado SABIC.
En este sentido, además de la electrificación y las mejoras en la eficiencia, el suministro de carbono es fundamental para la industria química. En el documento de BZL y nova-Institute se incluyen diez medidas que deberían cambiar en la gestión de residuos y la industria química para implementar la desfosilización como una transformación relevante.
Actualmente, los ámbitos legales de la gestión de residuos y la industria química operan de forma independiente, algo que no era así en el pasado.
El documento muestra cómo este objetivo de transformación o desfosilización puede implementarse paso a paso. Y, también, cómo se pueden integrar mejor los ámbitos legales a nivel de la UE, lo que generará nuevas prioridades para ambos sectores.
Así, por ejemplo, en la gestión de residuos, gran parte de lo que no contribuye al suministro de carbono de la industria química puede eliminarse gradualmente. También incluye la habilitación de todas las tecnologías de reciclaje, desde los procesos mecánicos y físicos hasta los químicos, e incluso la incineración con captura y utilización de CO₂, ya que todos los procesos son necesarios en la transformación de las diferentes fracciones de residuos y productos objetivo.
En general, las diez propuestas derivadas y analizadas en el documento también conducen a una reducción significativa de la burocracia.
Algunas propuestas importantes se basan en instrumentos ya introducidos por la UE, como las cuotas de sustitución para determinados sectores del plástico. Los autores también especifican propuestas que se están debatiendo o que han sido presentadas por los Estados miembros. Sin embargo, también hay propuestas para eliminar gradualmente la normativa vigente. Es importante que las propuestas se complementen entre sí y se implementen de forma coordinada como parte de un paquete global autónomo y gradual.
Afortunadamente, una mayor autonomía se está generalizando en la UE y es también una de las piedras angulares de la nueva presidencia del Consejo de la UE. Sin embargo, a menos que se haga realidad, una mayor autonomía y resiliencia no serán más que meras palabras. Y el camino para lograrlo estará plagado de dificultades.
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