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El sector energético nacional vivió una jornada clave desde la Torre Moeve en Madrid. Allí, la Asociación Española del Amoníaco Renovable (AEAR) revisó sus cuentas anuales y elaboró suplan de ruta de cara a los próximos meses de 2026.
La elección de la sede de una de las compañías más activas en hidrógeno verde fue toda una declaración de intenciones sobre la colaboración necesaria entre los distintos actores de esta industria emergente.
El encuentro sirvió para poner sobre la mesa un balance exhaustivo de la actividad institucional realizada durante 2025. Los asistentes debatieron sobre las líneas maestras para 2026, un año que se presenta cargado de novedades legislativas. En un entorno donde la regulación europea aprieta el paso, la coordinación entre empresas, centros de investigación y administración se vuelve un requisito indispensable para no perder el tren de la descarbonización.
Uno de los momentos más relevantes de la jornada fue la ratificación de TECNALIA Research & Innovation como nuevo socio. Con este movimiento, la asociación suma ya doce miembros institucionales, una categoría que agrupa a centros tecnológicos, universidades y organismos públicos. Esta incorporación aporta un conocimiento técnico vital para resolver los desafíos que plantea la síntesis de estas moléculas y el análisis de costes de las plantas de producción.
La presencia de las autoridades portuarias de los grandes puertos industriales españoles dentro de la organización es otro punto fuerte. Estas infraestructuras son piezas fundamentales para la logística y el almacenamiento del amoníaco renovable. Al integrar a los puertos en la ecuación, se facilita la creación de corredores de exportación y se asegura el suministro para los usos industriales y energéticos vinculados al hidrógeno verde.
TECNALIA llega para sumar experiencia en investigación aplicada, abarcando desde procesos de craqueo hasta la modelización de proyectos. Su participación en iniciativas europeas de I+D+i relacionadas con el transporte marítimo y la descarbonización industrial permite a la asociación abordar la cadena de valor completa. Se trata de unir la capacidad productiva con la excelencia técnica para superar las barreras tecnológicas actuales.
Durante la Asamblea General de la Asociación Española del Amoníaco Renovable se analizó con lupa la intensa agenda regulatoria que llega desde Europa y su aplicación en España. La transposición de la Directiva de Energías Renovables (RED III) ocupa un lugar central en las preocupaciones del sector. También se discutieron los criterios para los combustibles de origen no biológico (RFNBO) y el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), herramientas que modificarán el mercado.
La planificación de la red de transporte eléctrico se identificó como un elemento habilitante imprescindible. Sin una red capaz de soportar la demanda de los electrolizadores, el despliegue de proyectos de amoníaco renovable se vería comprometido. Por ello, la asociación mantiene una actividad constante para asegurar que las infraestructuras eléctricas acompañen el ritmo de inversión que plantean las empresas productoras.
El trabajo dentro del Grupo Asesor del Hidrógeno Renovable, liderado por el Ministerio para la Transición Ecológica, permite trasladar estas inquietudes de forma directa. En este foro de colaboración público-privada, la entidad aporta su visión sobre el acceso a redes. También la trazabilidad de los gases y la coherencia entre los distintos marcos legales. El objetivo es lograr un entorno predecible que favorezca la inversión a largo plazo.
Celebrar la asamblea en las instalaciones de Moeve subraya la implicación de los actores industriales en el desarrollo de este ecosistema. La AEAR se consolida así como la plataforma de referencia para el diálogo multisectorial. Es el lugar donde convergen los intereses de la industria química, el sector logístico y las administraciones para buscar soluciones conjuntas a los retos energéticos del país.
De cara a 2026, la hoja de ruta incluye intensificar la presencia en foros nacionales e internacionales. La meta es contribuir a la creación de un marco estable que permita el uso efectivo de este compuesto en la fabricación de fertilizantes y como combustible marítimo. Se busca pasar de los planes sobre el papel a la realidad operativa, asegurando que la normativa acompañe y facilite cada paso del proceso.
La asociación insistió en la necesidad de mantener un tono reivindicativo pero constructivo para asegurar la competitividad de la industria española. El amoníaco renovable se perfila como una solución estratégica y España tiene los recursos para liderar su producción. La clave estará en la agilidad para adaptar la regulación y en la capacidad de conectar la oferta con la demanda final en los próximos años.
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