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La industria química europea se enfrenta a grandes retos: Debe lograr la neutralidad climática sin dejar de ser competitiva. Con esto en mente, VDI Research, junto con VDI-GVC, ha analizado las hojas de ruta y los documentos estratégicos internacionales en el estudio "Global Technology Forecasts for the Chemical Industry 2030+" y los ha comparado con estudios alemanes.
El resultado han sido seis recomendaciones clave de actuación para la política y la industria: energía competitiva, beneficios climáticos reales en lugar de fugas de carbono, más velocidad en tecnologías clave, menos burocracia, seguridad de suministro robusta... y la valentía de compartir riesgos y aplicar las decisiones de forma coherente.
El análisis y la comparación de Alemania con Europa, Norteamérica y Asia muestran que, en todo el mundo, las vías de transformación se centran en la gestión del carbono, la defosilización, la economía circular, la digitalización y el uso selectivo del hidrógeno y el CCUS.
Al mismo tiempo, la evolución geopolítica, los elevados precios de la energía en Europa y el exceso de capacidad en China están intensificando la presión competitiva sobre países como Alemania, uno de los principales centros industriales para el sector químico europeo.
En este sentido, se hab publicado diferentes estudios como "Roadmap Chemistry 2050", "Chemistry4Climate" y el metaestudio de la VDI "Germany 2050" retoman estas directrices internacionales, pero las complementan con escenarios económicos energéticos e industriales detallados, hipótesis sobre la demanda de electricidad y los precios del CO₂, así como cuestiones relacionadas con las fugas de carbono.
"Las hojas de ruta tecnológicas están sobre la mesa, pero las reglas del juego han cambiado radicalmente. Alemania ya no se enfrenta a una tarea de transformación abstracta, sino que se encuentra en medio de una prueba industrial", subraya Anette Braun, autora de VDI Research.
"Ahora es crucial convertir la transformación ecológica en una historia de éxito económico. Sin precios competitivos de la energía, condiciones marco fiables y decisiones rápidas, no habrá química climáticamente neutra "Made in Germany"", subraya Vivien Manning, Directora General de la Sociedad VDI de Ingeniería de Procesos e Ingeniería Química (VDI-GVC).
La transformación de la industria química requiere, por tanto, prioridades claras en términos de eficiencia y asequibilidad.
Según los autores, se acabó el tiempo de ir paso a paso: si Alemania y el resto de países europeos quieren mantener su industria química en la competencia mundial, la transformación sostenible debe diseñarse para que sea a la vez ecológicamente eficaz y económicamente viable, con precios de la energía competitivos, aprobaciones aceleradas y prioridades claras en términos de eficiencia y asequibilidad.
Cabe recordar que, en España, el sector químico constituye un motor de empleo estable, cualificado y de calidad, con una tasa de contratación indefinida del 94%, un salario anual medio superior a los 43.600 euros y un convenio colectivo situado entre los más avanzados en materia de igualdad, superando la legislación vigente.
El sector químico español (CNAEs 20 y 21) finalizó 2025 muy próximo a la paridad. De acuerdo con la Encuesta de Población Activa (INE), las mujeres representan el 45,1% del total de personas asalariadas en esta industria, lo que supone un notable avance respecto a 2019, cuando su presencia se situaba en el 36,2%. Esta evolución implica un incremento de 8,9 puntos porcentuales y un crecimiento relativo del 24,6% en 6 años impulsado principalmente en este periodo por la farmaquímica.
El sector refleja una tendencia de crecimiento consolidada en un ámbito tradicionalmente masculinizado, al situarse muy por encima del 29% de representación femenina registrado por el conjunto de la industria manufacturera en 2025 y del 27,6% contabilizado en 2019. De esta manera, la industria química se afianza como una de las actividades industriales con mayor nivel de paridad.
Durante el último año, el sector químico ha alcanzado los 226.200 empleos directos, de los cuales 102.000 son desempeñados por mujeres. Por ámbitos de actividad, la presencia femenina es especialmente relevante en I+D+i, un área estratégica para el sector, que encabeza la inversión y gasto en I+D+i con 2.000 millones de euros, equivalentes a una cuarta parte del total de la inversión industrial.
En este contexto, una de cada cinco personas investigadoras del sector privado es contratada por la industria química. De ese colectivo, las mujeres representan el 56% del personal investigador, frente al 31% de la media industrial.
La iniciativa está destinada a impulsar la demanda de tecnologías y productos industriales bajos en carbono fabricados en Europa y a facilitar el desarrollo de proyectos industriales y de descarbonización.
La nueva propuesta legislativa busca reforzar la base industrial europea, impulsar la producción manufacturera y acelerar la descarbonización de sectores estratégicos, entre ellos la industria química. Asimismo, pretende fortalecer la competitividad y resiliencia de la industria europea y fija como objetivo que la industria manufacturera alcance el 20% del PIB de la UE en 2035, consolidando así su papel como motor de crecimiento económico y transición hacia la neutralidad climática.
Entre las principales medidas que recoge la propuesta de Reglamento destacan la aceleración y simplificación de los procedimientos de autorización para proyectos industriales, incluidos los proyectos de descarbonización de sectores intensivos en energía, así como el desarrollo de mercados líderes para productos industriales europeos con bajas emisiones de carbono (“Made in Europe”), mediante requisitos de origen europeo o de huella de carbono en determinados procesos de contratación pública y esquemas de apoyo público.
La propuesta contempla también mecanismos destinados a reforzar las cadenas de valor industriales estratégicas en Europa, así como un marco para evaluar determinadas inversiones extranjeras directas en sectores emergentes considerados críticos para la seguridad económica europea.
Asimismo, el texto prevé la creación de áreas de aceleración para la actividad industrial, que podrán ser designadas por los Estados miembros con el objetivo de facilitar el desarrollo de proyectos manufactureros y de descarbonización mediante procedimientos administrativos más ágiles y condiciones favorables para la inversión.
La propuesta deberá ahora ser negociada por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea antes de su eventual adopción y entrada en vigor.
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