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Bosch da un paso decisivo en su estrategia de digitalización situando la Inteligencia Artificial agéntica en el centro de su hoja de ruta global.
Esta tecnología supone la evolución natural de la IA tradicional y la generativa, y permite crear sistemas capaces de actuar de manera proactiva, aprender del contexto y tomar decisiones autónomas en entornos industriales, de movilidad y del hogar. A diferencia de la IA generativa —que responde a las órdenes o peticiones del usuario— la IA agéntica puede analizar distintos escenarios, decidir cuál es la mejor secuencia de acciones y ejecutarlas con una supervisión mínima. Esto abre una nueva etapa en la automatización en la que la inteligencia artificial no solo asiste, sino que colabora y actúa.
Según explica Juan Antonio Relaño, CIO de Bosch en España, “la IA generativa resuelve lo que le pedimos. La IA agéntica, en cambio, es capaz de actuar con autonomía. Podemos fijarle un objetivo general y la tecnología define las subtareas necesarias para alcanzarlo”. Este planteamiento encaja plenamente con la visión de Bosch respecto al papel de la IA agéntica como motor de la fábrica del futuro.
Bosch trabaja con IA desde hace más de una década y ha aplicado IA tradicional en áreas clave como la visión artificial, el control de calidad, el mantenimiento predictivo y la optimización de procesos industriales. Con la llegada de la IA generativa, Bosch ha podido generar datos sintéticos para entrenar modelos avanzados, especialmente en líneas de producción con muy baja tasa de error.
La IA agéntica representa ahora un nuevo salto tecnológico. Permite integrar decisiones autónomas dentro del flujo de trabajo y conectar toda la arquitectura técnica de Bosch —máquinas, sensores, plataformas y software— para alcanzar niveles de eficiencia y flexibilidad sin precedentes.
Bosch ha reforzado su liderazgo en digitalización industrial gracias a la aplicación de la inteligencia artificial en más de 1.400 líneas de producción repartidas por todo el mundo. El uso de sensores, sistemas conectados y modelos avanzados ha permitido mejorar la productividad, reducir tiempos de parada y elevar la precisión en procesos críticos.
Además, con la IA agéntica, estos sistemas son capaces de tomar decisiones en tiempo real, anticipar desviaciones y adaptar el proceso productivo sin detener la línea. Esto es especialmente importante en un contexto en el que los clientes demandan productos cada vez más personalizados y series más cortas. Tal y como explica Juan Antonio Relaño, “la línea de producción estática se transformará. Nuestros clientes quieren flexibilidad, tiradas cortas y productos configurables. La IA agéntica nos permite operar sin detener máquinas para reconfigurar procesos”.
En movilidad, Bosch está integrando la IA en nuevas soluciones para el ‘cockpit’ y la experiencia a bordo, como la plataforma ‘AI Extension Platform’. Con ella, el vehículo puede aprender del conductor, identificar situaciones dentro del habitáculo y anticipar necesidades para ofrecer una experiencia más segura, intuitiva y personalizada.
La IA agéntica permitirá mejorar la gestión autónoma de funciones del vehículo, coordinar sistemas en tiempo real, adaptar la experiencia a cada usuario y ofrecer una navegación más precisa y predictiva. Estos avances forman parte del plan global de Bosch, que prevé superar los 10.000 millones de euros en ventas en tecnologías de software, sensores y sistemas avanzados de movilidad para mediados de la década de 2030.
El Grupo Bosch ha confirmado que invertirá más de 2.500 millones de euros en inteligencia artificial hasta 2027. Esta inversión consolida su liderazgo global y respalda el crecimiento del Bosch Center for Artificial Intelligence (BCAI), la integración de la IA en todos los negocios de la compañía y el desarrollo de nuevas soluciones capaces de trabajar con autonomía, seguridad y eficiencia.
El objetivo corporativo es que la IA —incluida la agéntica— forme parte del porfolio completo de tecnologías y productos del Grupo. Y todo ello con una apuesta por una IA fiable y responsable. Desde 2020, Bosch cuenta con un código ético para la inteligencia artificial que exige supervisión humana en cualquier decisión que pueda afectar a personas. La compañía trabaja además en modelos explicables, transparentes, robustos y seguros. Como afirma Relaño, “en el futuro, las explicaciones serán esenciales. No solo importará qué decide el algoritmo, sino por qué lo decide”.
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