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Como parte de un equipo internacional, un grupo de científicos de la Universidad de Paderborn (Alemania) han desarrollado un nuevo método para detectar con rapidez y precisión variantes tóxicas de arsénico en el suelo y el agua.
El estudio, publicado en la revista "Nanoscale" de la Royal Society of Chemistry, muestra cómo tecnologías sencillas pueden sustituir a costosos procedimientos de laboratorio y permitir análisis rápidos in situ.
El arsénico es un peligroso metal pesado que puede encontrarse en el suelo y el agua. Además de la cantidad, la toxicidad depende en gran medida de la forma química en que esté presente el arsénico. Por ello, los investigadores tienen que distinguir con precisión si se trata de arsénico (III) o arsénico (V).
"Estas dos formas se comportan de forma completamente distinta en el medio ambiente y también tienen efectos diferentes sobre la salud. Hasta ahora, sin embargo, las mediciones a este alto nivel eran muy caras y complicadas", explica el Prof. Dr. Thomas Zentgraf, del Departamento de Física de la Universidad de Paderborn.
En la actualidad, para detectar trazas de arsénico se utiliza generalmente el método denominado SERS (SERS = "Surface-Enhanced Raman Scattering"). Se trata de una técnica analítica muy sensible que combina la espectroscopia Raman convencional con superficies metálicas nanoestructuradas. De este modo, se amplifica un millón de veces la señal Raman de las moléculas, lo que permite identificar claramente incluso las trazas más pequeñas de sustancias químicas o biológicas.
Sin embargo, el método viene precedido de complejos procesos de fabricación que a menudo requieren máquinas especiales y materiales caros. Además, los sensores suelen tener que tratarse con productos químicos para que funcionen de forma fiable. "El análisis de los datos también suele requerir potentes ordenadores y costosos aparatos de medición que no pueden utilizarse simplemente in situ", añade el profesor Zentgraf.
Los investigadores han desarrollado una nueva solución. Utilizan una estructura especial, la "plataforma nanogap hole-sphere". Utilizan nanopartículas de oro que se disponen de forma independiente sobre una superficie de oro.
A continuación, tratan la superficie con calor y la graban ligeramente. Este paso sustituye a la complicada litografía, es decir, la estructuración mediante exposición a la luz. El resultado es una plataforma que funciona de forma extremadamente fiable. Los investigadores han demostrado que los resultados de las mediciones apenas fluctúan.
El método amplifica la señal luminosa por un factor de 100 millones. Esto significa que incluso las cantidades más pequeñas de arsénico son claramente visibles. Como la estructura es totalmente metálica, ninguna otra señal del material interfiere en la medición. Esto hace que los resultados sean muy fiables.
La mayor ventaja del nuevo método es su sencillez. No requiere máquinas caras ni productos químicos especiales. La plataforma funciona con fiabilidad aunque los dispositivos de medición no sean de la máxima precisión. Por ejemplo, los investigadores han demostrado que incluso pueden reconocer las variantes de arsénico utilizando filtros sencillos o teléfonos inteligentes. Esto hace que el método sea ideal para su uso sobre el terreno, por ejemplo en obras de construcción o en la agricultura.
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