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Los créditos de carbono están dejando de ser una herramienta vinculada únicamente a la compensación ambiental para convertirse en un activo estratégico dentro de la economía climática.
Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado el pasado viernes, 5 de junio, Forest Makers by Sierra Nevada S.A., operador de proyectos de absorción de carbono especializado en silvicultura de precisión y restauración ecológica, advierte de que el mercado entra en una nueva etapa de madurez, en la que la calidad, la trazabilidad y la permanencia de los proyectos serán factores decisivos.
“El mercado de créditos de carbono va a prosperar porque responde a una necesidad real de las empresas y del planeta. Se está construyendo un nuevo valor financiero alrededor de la capacidad de absorber CO₂, regenerar territorio y demostrar impacto”, señala Mariano Schoendorff, CEO de Forest Makers by Sierra Nevada. “Durante años se ha visto el crédito de carbono como una herramienta de compensación, pero ahora empieza a entenderse como un activo de futuro”, añade.
Forest Makers se posiciona como la empresa de capital 100% privado con mayor volumen de créditos de carbono preinscritos en el registro del MITECO en España. La compañía cuenta con más de 3,09 millones de créditos de CO₂ validados y gestiona actualmente 3.000 hectáreas de proyectos forestales orientados a la restauración de ecosistemas degradados, la mejora de la biodiversidad y la generación de valor ambiental, social y económico. “Un crédito de carbono no es solo un número. Detrás hay un bosque, un suelo recuperado, biodiversidad, empleo local y una garantía de permanencia”, afirma Schoendorff.
El modelo de Forest Makers va más allá de la plantación de árboles. La compañía diseña, desarrolla y gestiona ecosistemas forestales completos, resilientes y adaptados a cada territorio, con proyectos de absorción de carbono que contribuyen a transformar zonas degradadas en sumideros capaces de generar créditos certificados. Sus desarrollos en Andalucía, Aragón y Castilla y León integran restauración ecológica, gestión forestal de largo plazo, prevención de incendios e impacto rural.
“Salvando las distancias, los créditos de carbono pueden vivir una evolución similar a la de otros activos emergentes: primero cuesta entender su valor, después el mercado empieza a reconocerlo y finalmente se incorpora a las estrategias de empresas e inversores”, concluye Schoendorff. “No hablamos de especulación, sino de anticipación. El carbono absorbido, certificado y trazable va a tener un papel creciente en la economía”. Con esta visión, Forest Makers trabaja ya en su expansión europea para consolidarse como uno de los referentes del mercado de carbono.
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