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Stellantis ha puesto en marcha una de las mayores ofensivas energéticas de la industria automovilística europea. El grupo está acelerando la implantación de sistemas de generación renovable y almacenamiento energético en su red de fábricas con el objetivo de reducir emisiones, ganar autonomía energética y reforzar la competitividad de sus centros de producción.
La estrategia forma parte de su hoja de ruta hacia la neutralidad climática y contempla una profunda transformación de su modelo energético. Actualmente, el 68% de la electricidad consumida en las plantas europeas del fabricante ya procede de fuentes descarbonizadas, mientras que la compañía aspira a que el autoconsumo represente el 31% de toda la energía utilizada en sus instalaciones durante 2026. En algunos complejos industriales, el objetivo es aún más ambicioso y podría alcanzar el 80%.
Para lograrlo, Stellantis está desplegando una extensa red de instalaciones fotovoltaicas en toda Europa. La compañía tiene ya en marcha o finalizados proyectos solares en 27 centros de producción que suman más de 500 MW de potencia instalada.
Entre ellos destaca la planta de Zaragoza, convertida en uno de los referentes de esta transformación. El centro español ya opera con un sistema híbrido que combina energía solar y eólica, lo que permitirá elevar el autoconsumo energético hasta el 80% a finales de este mismo año. En la planta polaca de Tychy, por su parte, la cifra rondará el 60% en 2026.
La apuesta renovable no se limita a la generación eléctrica. Paralelamente, el grupo está desplegando sistemas de almacenamiento mediante baterías en 20 centros industriales europeos. El programa contempla una capacidad total cercana a los 200 MWh y permitirá almacenar la energía sobrante generada por las instalaciones renovables para utilizarla cuando la demanda lo requiera.
La primera fase del proyecto ya está en marcha y prevé que siete fábricas dispongan de estos sistemas antes de 2026. El resto de instalaciones se incorporarán progresivamente durante los tres años siguientes.
España vuelve a desempeñar un papel destacado en este proceso. El centro de Stellantis en Madrid ya cuenta con un sistema de almacenamiento energético basado en baterías y se ha convertido en la planta piloto para la expansión de esta tecnología en el resto de la red europea.
La compañía considera que la gestión energética se ha convertido en un elemento estratégico para avanzar en la descarbonización de la industria y protegerse frente a la volatilidad de los mercados energéticos. Por ello, además de la energía solar y el almacenamiento, también está impulsando otras fuentes bajas en carbono como la geotermia y la biomasa.
Uno de los proyectos más innovadores se encuentra en la planta de Caen, en Francia, donde Stellantis ha puesto en marcha su primera instalación geotérmica a nivel mundial. El sistema cubre aproximadamente el 30% de las necesidades energéticas del complejo mediante calefacción y refrigeración renovables.
Asimismo, varios centros europeos ya han comenzado a utilizar biomasa para sustituir combustibles fósiles en procesos industriales. Es el caso de las plantas de Rennes, Sochaux y Vesoul, en Francia, así como de Trnava, en Eslovaquia, y Kragujevac, en Serbia.
Con esta estrategia, Stellantis busca construir una red industrial más eficiente, menos dependiente de fuentes energéticas externas y mejor preparada para afrontar los desafíos de competitividad y sostenibilidad que marcarán el futuro del sector automovilístico europeo.
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