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La robótica avanzada y, en particular, el dinámico crecimiento de los robots humanoides están marcando la siguiente fase de la automatización.
En este contexto, Bosch ya desempeña un papel relevante y está impulsando activamente tecnologías clave para la automatización y la robótica. “La sofisticada tecnología de sensores, el software y la eficiente conversión de energía eléctrica en movimiento no solo están relacionados con la movilidad automatizada, sino que son la base de la robótica moderna”, explicó Stefan Hartung, presidente del consejo de administración de Bosch, durante el evento Bosch Connected World (BCW) en Berlín.
Bosch ha reaccionado con rapidez a este interés por la automatización y la robótica, y, hoy en día, es un socio tecnológico y proveedor de componentes ampliamente valorado a nivel mundial. “Con la llegada de la robótica humanoide, la demanda de componentes y soluciones de Bosch está aumentando”, añadió Hartung. Gracias a su amplio conocimiento tecnológico, la compañía está bien posicionada para aprovechar el crecimiento de este mercado, que tiene potencial para generar un negocio de miles de millones de euros.
Para ello, Bosch apuesta por generar sinergias entre distintas áreas: “Combinamos tecnologías ya consolidadas en diferentes sectores con innovaciones de vanguardia para impulsar la expansión industrial de la robótica, hasta llegar a los humanoides”, afirmó Hartung. Este enfoque también contribuye a reforzar el papel de Europa como centro tecnológico. Además, Bosch utiliza la automatización de forma estratégica para mejorar la competitividad de sus plantas en Alemania y contrarrestar la creciente escasez de mano de obra cualificada.
“Bosch impulsa el futuro, sobre ruedas y con brazos”, señaló Tanja Rueckert, miembro del consejo de administración de Bosch. La compañía aplica su experiencia en automatización en múltiples ámbitos —desde el automóvil hasta la industria y el hogar— como una ventaja clave en este mercado en crecimiento. En este contexto, Bosch no se posiciona como un fabricante de robots humanoides, sino como proveedor del “cerebro y el sistema nervioso” de la robótica moderna.
En el centro de estas soluciones flexibles se encuentra la plataforma abierta ctrlX AUTOMATION, que permite desarrollar sistemas modulares, fáciles de integrar y escalables. “Esto hace que la robótica sea más accesible y rápida de implementar. Ya estamos permitiendo a nuestros clientes combinar sistemas de transporte autónomo con brazos robóticos de alta precisión para automatizar procesos de forma flexible y segura”, explicó Rueckert. La división Bosch Rexroth está implementando actualmente varios proyectos para clientes en este ámbito.
Para interactuar de forma segura y precisa con su entorno, los robots necesitan un “sentido del tacto”. Esta capacidad se la proporcionan los sensores MEMS (sistemas microelectromecánicos), una tecnología clave que permite a los robots manipular objetos con precisión. Gracias a estos sensores, un robot puede ajustar su fuerza al sujetar tanto un vaso de agua resistente como una copa delicada. Bosch es referente mundial en esta tecnología clave en su planta de semiconductores de Reutlingen.
“Los seres humanos tenemos unos 4 millones de sensores táctiles. Si quisiéramos equipar robots con esa misma cantidad, harían falta cuatro años de producción global de sensores para fabricar solo 12.500 robots”, explicó Hartung. Esta cifra muestra el gran potencial de crecimiento de este mercado y el papel fundamental de Bosch en él. Según la consultora Yole Group, el mercado de sensores MEMS —liderado por Bosch— superará los 19.200 millones de dólares en 2030, con un crecimiento anual medio del 4%.
Para acelerar el desarrollo de la automatización y la robótica, Bosch combina la innovación interna con un enfoque de ecosistema abierto. La compañía ha creado Robert Bosch Robotics GmbH, una unidad especializada en el desarrollo y comercialización de nuevas soluciones robóticas. Al mismo tiempo, impulsa la industrialización mediante alianzas estratégicas.
Entre ellas, destaca su colaboración con la startup alemana Neura Robotics para avanzar en el desarrollo de robots cognitivos. Bosch también trabaja con startups líderes a nivel mundial, como Humanoid en Reino Unido y otras compañías de Estados Unidos y China, ayudando a llevar sus desarrollos desde el prototipo hasta la producción a gran escala. En China, Bosch ha reunido todas sus actividades en el Bosch Robotics Center China (BROC), creado a comienzos de año para impulsar el desarrollo de la inteligencia artificial aplicada y la comercialización de soluciones robóticas.
Además del “cerebro” de los robots, Bosch aporta los componentes que determinan su rendimiento físico. Bosch Rexroth cuenta con un amplio catálogo de soluciones para robótica y automatización industrial, que incluye motores eléctricos de alta precisión, servodrives potentes que garantizan movimientos dinámicos y precisos, y sistemas como ctrlX AUTOMATION para un control inteligente y flexible de los robots en diversos entornos y con diferentes requisitos.
La compañía también ofrece subsistemas complejos que aportan a los robots la potencia, velocidad y precisión que necesitan, y que actúan como la base tecnológica para distintas aplicaciones de automatización. Además, Bosch ofrece soporte para equipos industriales destinados a la fabricación robótica, como por ejemplo los sistemas de transporte de Rexroth.
La inteligencia artificial (IA) es el motor que impulsa nuevas capacidades en automatización y robótica. “La combinación de electrónica y mecánica avanzada con inteligencia artificial está abriendo la puerta a grandes avances tecnológicos”, señaló Rueckert. “Por ejemplo, permite que los robots perciban su entorno, comprendan procesos y aprendan de la experiencia”.
Bosch aplica esta tecnología en dos niveles: por un lado, integrando modelos de IA directamente a sus productos para permitir el funcionamiento automatizado; por otro, utilizándola ampliamente en sus propios procesos de producción, por ejemplo, en la optimización de procesos, en el mantenimiento predictivo o en la detección óptica de fallos.
La base de estos sistemas es un activo único: los datos procedentes de las más de 230 plantas de Bosch en todo el mundo. “Nuestra ventaja competitiva no reside solo en las máquinas, sino en los datos de nuestra red global de fabricación”, destacó Rueckert. “Este conocimiento es la base para desarrollar las soluciones inteligentes de automatización del futuro”. Además, para trasladar el conocimiento humano a datos legibles por máquina, Bosch utiliza trajes de captura de movimiento que registran secuencias complejas y sirven como base para entrenar a los robots. Esta tecnología se aplica, por ejemplo, en su colaboración con Neura Robotics para acelerar el desarrollo de robots cognitivos.
Según el Bosch Tech Compass, un estudio realizado a más de 11.000 personas en siete países, la inteligencia artificial se percibe como la tecnología con mayor impacto positivo en el futuro. Uno de los principales resultados es que el interés por la IA sigue creciendo a nivel mundial: el 70 % de los encuestados la considera clave para el futuro.
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