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Investigadores del Laboratorio de Innovación en Plasmas desarrollan dos innovadoras técnicas para aplicar grafeno sobre superficies metálicas, un paso que podría revolucionar la protección de componentes industriales y energéticos.
Un equipo de científicos de la Universidad de Córdoba ha dado un nuevo paso en la carrera por aprovechar el potencial del grafeno. Investigadores del Laboratorio de Innovación en Plasmas (LIPs) han diseñado dos metodologías capaces de depositar este material sobre superficies metálicas utilizando plasmas de microondas a presión atmosférica, con el objetivo de reforzar su resistencia frente a la corrosión sin alterar sus propiedades originales.
El trabajo se apoya en la experiencia previa del grupo en la producción de grafeno mediante plasma, una línea de investigación que recientemente permitió incrementar la fabricación de este material en más de un 22%. Ahora, el reto se centra en trasladar sus propiedades anticorrosivas a aplicaciones prácticas de gran interés industrial.
La primera técnica consiste en una transferencia directa: la superficie metálica se expone al mismo plasma que genera el grafeno, permitiendo que este se deposite de forma inmediata sobre el material. Se trata del procedimiento más rápido y eficiente desde el punto de vista productivo.
La segunda metodología plantea un proceso en tres etapas: síntesis del grafeno mediante plasma, dispersión en un disolvente orgánico y posterior aplicación sobre la superficie como si fuera una pintura especializada. Aunque requiere más tiempo, ofrece una cobertura más uniforme y una mejor capacidad para penetrar en grietas y zonas rugosas del metal. Además, podría facilitar su utilización fuera del ámbito industrial, mediante sistemas de pulverización convencionales.
Los investigadores destacan que estas tecnologías podrían tener aplicaciones estratégicas en sectores como el energético. Entre los posibles usos figura la protección de los electrodos de las pilas de combustible, elementos sometidos a ambientes altamente oxidativos que reducen su vida útil y rendimiento. La incorporación de capas de grafeno permitiría mantener la conductividad eléctrica mientras se limita el deterioro provocado por el oxígeno y la humedad.
Pese a los avances, el equipo reconoce que todavía existe un desafío importante: mejorar la adherencia entre el grafeno y las superficies metálicas. Sin embargo, consideran que los resultados obtenidos hasta ahora representan una base sólida para futuras investigaciones y confirman el enorme potencial de esta combinación tecnológica.
Los próximos trabajos se centrarán precisamente en reforzar esa unión para llevar la innovación desde el laboratorio hasta aplicaciones reales en la industria.
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