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Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge ha dado un importante paso hacia la economía circular al demostrar que es posible transformar botellas de plástico usadas en hidrógeno limpio mediante un reactor solar probado en condiciones reales y a escala significativamente mayor que las pruebas de laboratorio.
La tecnología emplea la luz del sol para activar un proceso químico capaz de descomponer residuos plásticos, especialmente envases de PET como los utilizados en bebidas, y convertirlos en hidrógeno, un combustible considerado clave para la transición energética por no generar emisiones contaminantes durante su uso. Además, el sistema produce compuestos químicos de valor industrial, lo que aumenta su atractivo económico.
Hasta ahora, este tipo de reactores solo había funcionado a pequeña escala. Sin embargo, los científicos lograron desarrollar un dispositivo de aproximadamente un metro cuadrado que operó con éxito al aire libre, utilizando únicamente la radiación solar natural. El avance demuestra que la tecnología puede escalarse y acercarse a aplicaciones comerciales reales.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es el nuevo método de fabricación de los paneles fotocatalíticos, basado en una técnica de pulverización que reduce considerablemente los costes de producción. Según los investigadores, esta solución facilita la fabricación masiva de los reactores y abre la puerta a futuras plantas capaces de transformar grandes volúmenes de residuos en energía limpia.
El desarrollo se enmarca en una línea de investigación que busca convertir diferentes tipos de desechos en recursos valiosos. En trabajos previos, el mismo grupo ya había demostrado la capacidad de producir hidrógeno a partir de plásticos difíciles de reciclar mediante procesos alimentados por energía solar.
Aunque los investigadores reconocen que todavía es necesario mejorar la eficiencia y durabilidad de los reactores antes de su comercialización, consideran que este avance representa una prueba de concepto sólida para afrontar simultáneamente dos grandes desafíos globales: la contaminación por plásticos y la producción sostenible de energía.
Hay que recordar que, una botella de plástico que hoy termina en un vertedero, podría convertirse mañana en combustible limpio gracias a la energía del sol, una posibilidad que acerca cada vez más el sueño de transformar residuos en recursos.
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