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La futura planta de hidrógeno renovable de Repsol en el Valle de Escombreras ha dado un paso decisivo para convertirse en realidad.
La Comunidad Autónoma de la Región de Murcia ha emitido una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable, aunque condicionada al cumplimiento de una batería de medidas de control y seguimiento sobre aspectos como el consumo de agua, la calidad del suelo, la gestión de residuos, los vertidos, la seguridad industrial y la protección del patrimonio arqueológico.
El proyecto, promovido por Cartagena Hydrogen Network, S.L.U., contempla la construcción de una instalación de 100 megavatios (MW) de potencia destinada a la producción de hidrógeno renovable mediante electrólisis del agua, una tecnología considerada clave para la descarbonización de la industria pesada y de sectores difíciles de electrificar.
La iniciativa supondrá una inversión superior a los 300 millones de euros y permitirá la creación de alrededor de 900 puestos de trabajo entre empleos directos, indirectos e inducidos durante las fases de construcción, puesta en marcha y operación.
La planta estará ubicada dentro del complejo industrial de Repsol, en el Valle de Escombreras, ocupando una superficie aproximada de 2,3 hectáreas, en terrenos que ya habían tenido uso industrial.
La instalación utilizará un sistema de electrólisis alcalina presurizada, mediante el cual el agua se descompone en hidrógeno y oxígeno utilizando electricidad de origen renovable.
Está previsto que la planta produzca unas 15.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable, que inicialmente se destinarán a sustituir el hidrógeno convencional utilizado en los procesos de refino de la refinería de Cartagena, reduciendo así las emisiones de CO₂ asociadas a la producción de combustibles.
En una fase posterior, el hidrógeno también podrá comercializarse para abastecer a otros consumidores industriales o al sector de la movilidad.
Como resultado del proceso también se generará oxígeno renovable, que podrá aprovecharse dentro del propio complejo industrial o, si no existiera demanda, liberarse a la atmósfera de forma controlada.
Aunque el informe ambiental es favorable, la autorización queda condicionada al cumplimiento de numerosas exigencias.
Uno de los aspectos más analizados ha sido el consumo anual de agua, estimado en 332.000 metros cúbicos, que procederán de la red de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla.
La Confederación Hidrográfica del Segura considera que existen recursos suficientes para atender esta demanda, aunque obliga a comunicar cualquier incremento significativo del consumo.
En cuanto a los vertidos, el proyecto establece que no habrá vertidos directos al medio natural, ya que todas las aguas residuales serán conducidas a la planta depuradora existente en la refinería.
Otro de los puntos relevantes del expediente afecta al estado de los terrenos donde se levantará la instalación.
Los estudios realizados detectaron la presencia de hidrocarburos totales del petróleo por encima de determinados valores de referencia, una circunstancia que obligó a desarrollar una evaluación específica de riesgos y un expediente de investigación de suelos.
La Administración concluye que el riesgo es compatible con el uso industrial previsto, aunque impone un programa de seguimiento y control ambiental para garantizar que no se produzcan afecciones adicionales.
La Declaración de Impacto Ambiental también establece condiciones relacionadas con:
En este último apartado, el Ayuntamiento de Cartagena recuerda que el proyecto no afecta directamente a yacimientos conocidos, aunque se encuentra próximo al Poblado Romano de Escombreras, por lo que cualquier movimiento de tierras deberá contar con supervisión arqueológica autorizada.
Durante el periodo de exposición pública no se presentaron alegaciones, según certificó el Ayuntamiento de Cartagena.
No obstante, sí emitieron informes distintos organismos públicos, entre ellos la Confederación Hidrográfica del Segura y varios departamentos de la Comunidad Autónoma, además de Ecologistas en Acción, que mostró preocupación por el elevado consumo de agua, los riesgos derivados del almacenamiento y transporte del hidrógeno y la necesidad de reforzar los protocolos de prevención y respuesta ante posibles emergencias.
La futura planta forma parte de la estrategia de transformación industrial que Repsol desarrolla en Cartagena para avanzar hacia un modelo energético con menores emisiones de carbono. El hidrógeno renovable está llamado a desempeñar un papel esencial en la descarbonización de sectores industriales como el refino, la química o la producción de combustibles sostenibles, al sustituir al hidrógeno obtenido a partir de combustibles fósiles.
Con este nuevo paso administrativo, el proyecto se acerca a su ejecución, aunque deberá cumplir todas las condiciones impuestas por la Declaración de Impacto Ambiental antes de iniciar su construcción y posterior puesta en funcionamiento.
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