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Las dos grandes petroleras estadounidenses registran unos sólidos resultados trimestrales impulsados por el encarecimiento del crudo y los combustibles, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo y las restricciones sobre el suministro mundial.
ExxonMobil y Chevron han cerrado el segundo trimestre de 2026 con un fuerte incremento de sus beneficios, impulsadas por la subida del precio internacional del petróleo y por la mejora de los márgenes del negocio de exploración, producción y refino. Los resultados reflejan el impacto que la reciente escalada geopolítica en Oriente Próximo ha tenido sobre los mercados energéticos, favoreciendo a las grandes compañías integradas del sector.
Chevron registró el mayor beneficio trimestral de los últimos seis años, con unas ganancias ajustadas cercanas a 12.000 millones de dólares, superando las previsiones del mercado. La compañía se benefició tanto del incremento de los precios del crudo como del excelente comportamiento de su división de refino, que alcanzó su nivel de rentabilidad más elevado en más de una década. La producción también marcó un récord, con alrededor de 4 millones de barriles equivalentes diarios, impulsada especialmente por sus activos en Estados Unidos.
Por su parte, ExxonMobil obtuvo un beneficio próximo a 14.500 millones de dólares, más del doble que un año antes, apoyado en la recuperación de los márgenes de refino y en la evolución favorable de los precios del petróleo. Aunque sus resultados quedaron ligeramente por debajo de las expectativas de algunos analistas, la compañía volvió a situarse entre las empresas energéticas más rentables del mundo.
El principal factor detrás de estos resultados ha sido el fuerte encarecimiento del petróleo durante el trimestre. Las tensiones en Oriente Próximo, junto con las dificultades en rutas estratégicas para el transporte marítimo de crudo, provocaron un importante aumento de la cotización del Brent, elevando de forma significativa los ingresos obtenidos por las compañías productoras.
Además del negocio de exploración y producción, las grandes petroleras también se han beneficiado del incremento de los márgenes en combustibles refinados, favorecidos por una oferta más ajustada y una elevada demanda estacional.
Pese al contexto de incertidumbre internacional, ambas compañías mantienen sus políticas de creación de valor para el accionista. Chevron confirmó sus programas de recompra de acciones y reparto de dividendos, mientras que ExxonMobil continúa reforzando su balance y priorizando inversiones en proyectos de alta rentabilidad.
Los resultados de ambas empresas ponen de manifiesto que, pese al avance de la transición energética, las grandes petroleras siguen obteniendo importantes beneficios cuando los mercados experimentan episodios de tensión en el suministro de hidrocarburos.
Al mismo tiempo, estos ingresos continúan proporcionando capacidad financiera para mantener inversiones tanto en petróleo y gas como en nuevos proyectos vinculados a tecnologías bajas en carbono.
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