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Un análisis reciente de Roland Berger sobre 131 compañías revela una creciente brecha entre las empresas que crean valor mediante disciplina financiera y aquellas que siguen creciendo sin obtener retornos suficientes.
La industria química mundial está entrando en una etapa en la que crecer ya no es suficiente. En un entorno marcado por la presión sobre los márgenes, la sobrecapacidad, la incertidumbre geopolítica y una demanda todavía débil en algunos de sus principales mercados finales, la capacidad de las compañías para asignar capital de forma eficiente se está convirtiendo en uno de los principales factores de diferenciación.
Esta es una de las principales conclusiones de Chemical Winners 2026, el último análisis elaborado por Roland Berger a partir de una muestra de 131 compañías químicas cotizadas de América, Europa y Asia-Pacífico. El estudio revela que solo el 21 % de estas empresas consiguió en 2025 generar una rentabilidad superior a su coste de capital, frente al 34 % registrado en 2023.
El dato refleja un deterioro de la capacidad del sector para transformar crecimiento e inversiones en creación de valor. Y, al mismo tiempo, está modificando las prioridades estratégicas de las compañías: la disciplina en el uso del capital comienza a pesar más que el crecimiento por sí mismo.
El comportamiento de las empresas químicas durante 2025 muestra una aparente contradicción. Los ingresos agregados de las compañías analizadas aumentaron un 3,9 %, pero este crecimiento no se tradujo en una mejora significativa de la rentabilidad.
El indicador ROIC-WACC —que compara el retorno sobre el capital invertido con el coste medio ponderado del capital— apenas alcanzó un diferencial positivo del 0,2 %. En otras palabras, el conjunto de compañías se situó prácticamente en el punto de equilibrio en términos de creación de valor económico.
La presión es especialmente visible cuando se compara el comportamiento bursátil del sector con el de los mercados generales. En Norteamérica, el índice CEX Chemicals registró una caída del 3 % en 2025, frente a una subida del 16,4 % del S&P 500. En Europa, el índice MSCI Europe Chemical Industry avanzó un 4,1 %, pero quedó muy por debajo del 31,9 % registrado por el MSCI Europe.
Para Roland Berger, esta divergencia no responde únicamente a un ejercicio especialmente complicado. El deterioro de los retornos refleja presiones que se han acumulado durante varios años y que están obligando a las empresas a replantearse sus estrategias de crecimiento.
Una de las conclusiones más relevantes del estudio es la creciente separación entre distintos tipos de compañías químicas.
Roland Berger clasifica las empresas analizadas en cuatro grupos en función del crecimiento de su capital invertido y de su rentabilidad ajustada al riesgo: Winners, Cash Generators, Underperformers y Profitless Growers.
La diferencia entre ellas resulta especialmente significativa. Las compañías clasificadas como Winners y Cash Generators obtuvieron retornos positivos para sus accionistas, mientras que las denominadas Profitless Growers —empresas que incrementan su base de capital sin generar retornos superiores a su coste de financiación— registraron el peor comportamiento bursátil de los cuatro grupos.
El mensaje para el sector es claro: la expansión de capacidad o el aumento de los ingresos no garantizan la creación de valor. En el nuevo escenario, las inversiones tienen que estar respaldadas por una estrategia capaz de generar retornos sostenibles.
Esta tendencia puede tener consecuencias directas sobre las decisiones de inversión de las grandes compañías químicas. Los proyectos con mayores necesidades de capital deberán competir con mayor intensidad por los recursos disponibles, mientras que las empresas tendrán que justificar no solo el potencial de crecimiento de una actividad, sino también su capacidad para generar rentabilidad por encima del coste del capital.
El análisis también muestra diferencias importantes entre los distintos negocios químicos.
Durante el periodo 2021-2025, los sectores de gases industriales y química especializada consiguieron obtener retornos medios ajustados al riesgo positivos. Por el contrario, las empresas diversificadas, los productores de productos químicos para la agricultura y los distribuidores destruyeron valor en términos agregados durante el mismo periodo.
La evolución confirma la importancia de la posición competitiva dentro de cada cadena de valor. Las compañías capaces de diferenciar sus productos, mantener posiciones sólidas en mercados específicos o aprovechar ventajas de escala presentan mayores posibilidades de defender sus márgenes frente a la presión sobre los precios.
No obstante, Roland Berger también advierte de que existen compañías con buenos resultados dentro de prácticamente todos los segmentos y empresas con dificultades también en aquellos negocios considerados más atractivos.
Por ello, la elección del segmento ya no es suficiente. La estrategia empresarial, la escala, la coherencia de la cartera y la capacidad de ejecución se convierten en elementos determinantes.
El estudio identifica cuatro principios que aparecen de forma recurrente entre las compañías con mejores resultados.
El primero es el liderazgo dentro del negocio, entendido como la capacidad de una empresa para marcar la dirección de un segmento y capturar una parte relevante del valor generado.
El segundo es la coherencia estratégica. Las compañías que presentan una cartera alineada con sus capacidades y con las oportunidades de mercado tienen mayores posibilidades de convertir sus inversiones en retornos.
La escala financiera constituye el tercer factor. En una industria intensiva en capital, disponer de una estructura financiera adecuada permite afrontar inversiones y transformaciones sin comprometer excesivamente la rentabilidad.
Finalmente, Roland Berger señala la capacidad de ejecución como uno de los elementos que separan a las empresas líderes del resto. La estrategia debe traducirse en decisiones concretas sobre activos, mercados, inversiones y operaciones.
Esta presión sobre la rentabilidad también puede acelerar la transformación del mapa empresarial químico.
Roland Berger prevé una nueva oleada de fusiones, adquisiciones y desinversiones, impulsada por compañías que necesitan desprenderse de activos no estratégicos, vendedores sometidos a presión financiera y operaciones destinadas a combinar cadenas de valor complementarias.
En 2025 se registraron 397 operaciones de M&A en el sector químico, manteniéndose la actividad en niveles elevados aunque con un cambio progresivo en el perfil de las operaciones.
La tendencia puede favorecer una mayor concentración en determinados mercados y, al mismo tiempo, acelerar la salida de compañías de negocios considerados poco rentables o alejados de sus competencias principales.
Los datos de Roland Berger dibujan, por tanto, un escenario diferente al de una simple recuperación o desaceleración del ciclo químico.
La cuestión central para muchas compañías ya no es únicamente cuánto pueden crecer, sino dónde deben invertir para generar valor.
Esta transformación tiene especial importancia para una industria caracterizada por elevados niveles de inversión, largos ciclos de retorno y una fuerte dependencia de materias primas y energía. En este contexto, mantener capacidad productiva sin conseguir una rentabilidad adecuada puede convertirse en una carga financiera, mientras que abandonar determinadas actividades puede generar riesgos para las cadenas de suministro.
El resultado es una creciente selección de negocios, activos y mercados. Las empresas químicas tendrán que decidir dónde concentrar capital, qué actividades reforzar y cuáles abandonar.
El escenario global, marcado por la expansión de capacidad en China, los costes energéticos europeos, la debilidad de sectores consumidores como la automoción y la construcción y la incertidumbre comercial, está acelerando este proceso.
La nueva referencia para medir el éxito de las compañías químicas no será únicamente su capacidad para crecer, sino su capacidad para crecer de forma rentable. Y los resultados de 2025 muestran que, por ahora, solo una minoría está consiguiendo superar ese desafío.
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