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La Chemical Invention Factory permitirá a equipos científicos y de preincubación desarrollar, validar y escalar tecnologías de química verde antes de su transformación en aplicaciones industriales y nuevas empresas.
La Universidad Técnica de Berlín (TU Berlin) ha celebrado la finalización de la estructura de la Chemical Invention Factory – John Warner Center (CIF), una nueva infraestructura de laboratorios que se convertirá, una vez finalizada, en la mayor instalación de Europa dedicada específicamente a la transferencia de conocimiento y la preincubación científica en el ámbito de la química verde.
El acto tuvo lugar el pasado 4 de septiembre en el campus de Charlottenburg y contó con la participación de representantes de la ciencia, la política y la economía, entre ellos el secretario de Estado de Ciencia e Investigación del Estado de Berlín, Dr. Henry Marx. La finalización del edificio está prevista para 2027.
La CIF nace con el objetivo de cubrir uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan las innovaciones desarrolladas en el ámbito académico: el paso desde el laboratorio de investigación hasta la aplicación práctica y, posteriormente, el mercado.
El nuevo centro proporcionará laboratorios especializados, instalaciones de análisis y espacios de oficinas para equipos que trabajen en materiales sostenibles, nuevos métodos de producción y procesos químicos. De esta manera, los investigadores podrán desarrollar sus resultados en condiciones próximas a las industriales, validar aplicaciones concretas y preparar la creación de nuevas empresas.
La rectora de la Universidad Técnica de Berlín, Prof. Dra. Fatma Deniz, destacó durante el acto la necesidad de acelerar el desarrollo de tecnologías capaces de transformar la industria química: "La industria química se enfrenta a una transformación fundamental. Sin embargo, aún quedan por desarrollar muchas tecnologías para una química climáticamente neutra y basada en la economía circular. En la Universidad Técnica de Berlín combinamos para ello la química y la ingeniería química con la innovación y el espíritu emprendedor".
Deniz añadió: "La Chemical Invention Factory – John Warner Center (CIF) creará en el futuro un espacio en el que se unirán una infraestructura de laboratorios especializada, conocimientos científicos y un sólido ecosistema de innovación. De este modo, la investigación de excelencia se traducirá en aplicaciones concretas y nuevas empresas: desde Berlín para Europa".
La infraestructura pretende así acelerar una cadena de innovación que comienza en la investigación científica y continúa con la validación técnica, la creación de empresas y el desarrollo de tecnologías susceptibles de alcanzar posteriormente una escala industrial.
El proyecto cuenta con una inversión aproximada de 20 millones de euros. De esta cantidad, siete millones proceden del Fondo Especial de Infraestructuras para una Ciudad en Crecimiento y de Sostenibilidad (SIWANA) del Estado federado de Berlín, mientras que la Universidad Técnica de Berlín aporta alrededor de 13 millones de euros.
Las obras comenzaron en septiembre de 2025, después de que la universidad firmara en mayo de ese mismo año el contrato con la empresa constructora Goldbeck. El proyecto se mantiene actualmente dentro de los plazos y del presupuesto previstos.
La construcción de la CIF también supone un paso relevante para la propia TU Berlin, ya que se trata del segundo edificio nuevo que la universidad desarrolla bajo su propia responsabilidad como promotora en los últimos años, después del edificio de microscopía electrónica (TEM).
La Chemical Invention Factory no funcionará de manera aislada. El proyecto forma parte de un ecosistema berlinés de transferencia para la química verde en el que participan universidades, investigadores, estudiantes, start-ups, empresas y otros agentes.
La infraestructura se complementará con el INKULAB, un proyecto piloto basado en contenedores de laboratorio químicos que permitió identificar la demanda existente de instalaciones especializadas para llevar los resultados de investigación hacia aplicaciones comerciales.
A este ecosistema se suma también innovate! lab gGmbH, impulsada por la Berlin University Alliance, que proporciona apoyo empresarial para transformar conocimientos científicos en aplicaciones con relevancia económica y social. La Fundación Joachim Herz aporta, además, 5 millones de euros para establecer las bases financieras de este ecosistema de transferencia.
En paralelo, la iniciativa greenCHEM T!Raum, financiada por el Ministerio Federal de Investigación, Tecnología y Espacio, reúne a la Universidad Técnica de Berlín, la Universidad Libre de Berlín y la Universidad Humboldt de Berlín para desarrollar nuevos modelos de transferencia y preparar a investigadores y estudiantes para el paso de la ciencia a la aplicación.
El secretario de Estado de Ciencia e Investigación, Dr. Henry Marx, resumió la apuesta institucional por este modelo: "Berlín apuesta por la química, y lo hacemos a un ritmo acelerado. Con la Chemical Invention Factory, Berlín apuesta de forma específica por un ámbito de investigación e innovación que reviste gran importancia para la creación de valor industrial, la sostenibilidad y el futuro económico de nuestra región".
Marx subrayó también que el objetivo es que la investigación científica se traduzca con mayor rapidez en nuevas tecnologías, spin-offs y creación de valor económico.
Uno de los principales retos de la transición hacia una industria química más sostenible es precisamente reducir el tiempo y los recursos necesarios para trasladar una innovación desde el laboratorio hasta una aplicación industrial.
En este sentido, la CIF pretende proporcionar las condiciones necesarias para que nuevos materiales, procesos y tecnologías de producción puedan ser desarrollados y ensayados fuera del entorno habitual de investigación, pero todavía antes de afrontar las exigencias de una instalación industrial a gran escala.
La infraestructura permitirá trabajar, por tanto, en ámbitos directamente relacionados con algunos de los grandes desafíos actuales del sector: descarbonización, neutralidad climática, economía circular, materiales sostenibles y nuevos procesos químicos.
Con la finalización prevista para 2027, la Chemical Invention Factory aspira a convertirse en un nodo europeo para acelerar la transferencia de tecnologías de química verde y reforzar la conexión entre investigación, emprendimiento e industria química.
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