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Shell ha abierto la puerta a la venta de buena parte de sus activos químicos en Estados Unidos, en una operación que podría alcanzar un valor de hasta 8.000 millones de dólares. Entre los potenciales compradores aparecen algunos de los principales grupos del sector, como ExxonMobil y LyondellBasell, además de la firma de inversión Apollo y la división química de la estatal Kuwait Petroleum Corporation (KPC).
El proceso se encuentra todavía en una fase preliminar. Según la información publicada por el Financial Times y recogida posteriormente por Reuters, los potenciales compradores presentaron ofertas indicativas no vinculantes durante el mes de julio. Algunas propuestas contemplan la adquisición del negocio completo, mientras que otras se centran únicamente en determinados activos. Shell no ha confirmado públicamente que vaya a cerrar la operación.
Los activos químicos estadounidenses de Shell comprenden cuatro emplazamientos situados en Luisiana, Texas y Pensilvania, dedicados a la producción de diferentes productos químicos destinados, entre otros sectores, a la fabricación de plásticos, detergentes y productos farmacéuticos.
Uno de los activos más relevantes es el complejo de Monaca, en Pensilvania, que comenzó a operar en 2022 y en el que Shell ha invertido aproximadamente 14.000 millones de dólares. La instalación tiene capacidad para producir hasta 1,6 millones de toneladas anuales de polímeros.
La posible valoración de hasta 8.000 millones de dólares supondría, por tanto, un descuento muy significativo respecto al capital invertido por Shell en el conjunto de sus instalaciones químicas estadounidenses.
El proceso ha despertado el interés de compañías con una importante presencia en la industria petroquímica estadounidense. ExxonMobil y LyondellBasell figuran entre los grupos que habrían presentado interés, junto con Apollo Global Management y la división química de Kuwait Petroleum Corporation.
El interés de estos potenciales compradores llega en un momento en el que las condiciones del mercado estadounidense pueden resultar especialmente atractivas para determinados productores. La disponibilidad de etano a precios competitivos ofrece a los productores estadounidenses una ventaja frente a regiones que dependen en mayor medida de materias primas como la nafta.
Además, la recuperación de determinados márgenes petroquímicos y el aumento de los precios del etileno han mejorado el atractivo de estos activos, aunque persisten problemas estructurales como el exceso de capacidad en China.
La posible venta encaja con la estrategia de Shell de reducir su exposición a negocios químicos de rentabilidad insuficiente y concentrar capital en sus actividades consideradas prioritarias, especialmente producción de petróleo y gas y trading. Reuters señala que la compañía pretende reducir su exposición al negocio químico durante los próximos años.
La decisión también se produce después de que Shell haya avanzado en la desinversión de otros negocios considerados no estratégicos. La compañía vendió en 2026 su negocio europeo de generación eléctrica renovable terrestre a TotalEnergies, mientras que recientemente ha reforzado su apuesta por activos de petróleo y gas.
Para el sector químico, una eventual operación tendría especial relevancia por el tamaño y la modernidad de algunos de los activos puestos en el mercado. El complejo de Monaca, en particular, representa una de las grandes inversiones realizadas en los últimos años por una petrolera integrada en el negocio estadounidense de polímeros.
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