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La Asociación Vasca de Empresas Químicas (AVEQ-KIMIKA) ha respaldado la Proposición de Ley de medidas urgentes de simplificación y agilización de la Administración para la actividad económica sostenible, actualmente en tramitación en el Parlamento Vasco, aunque ha reclamado mayor ambición para transformar de forma profunda la relación entre la Administración y las empresas industriales.
El secretario general de AVEQ-KIMIKA, Luis Blanco-Urgoiti, ha trasladado esta posición durante su comparecencia ante la Comisión de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Parlamento Vasco, donde ha defendido que la reducción de la burocracia constituye ya un factor determinante para la competitividad de la industria europea y, especialmente, para las pequeñas y medianas empresas.
“Simplificar no significa desregular. Agilizar no significa permitir contaminar más. Y reducir burocracia no significa reducir controles”, subrayó el secretario general durante su intervención. “Significa conseguir los mismos objetivos —añadió— utilizando de forma más inteligente los recursos de las empresas y de la propia Administración”.
“Tenemos la oportunidad de ir un poco más lejos. De pasar de una Administración que simplemente tramita más rápido a una Administración que gestiona de una manera diferente: coordinada, proporcional, digital, basada en el riesgo y capaz de confiar en quien demuestra de forma objetiva que cumple”, defendió Blanco-Urgoiti.
Para la patronal química vasca, una simplificación administrativa eficaz debe contribuir simultáneamente a mejorar el cumplimiento normativo, acelerar la transición energética, impulsar la economía circular y reforzar la competitividad industrial.
“Estamos pidiendo que el tiempo de nuestros técnicos se dedique, en la mayor medida posible, a mejorar procesos, reducir consumos, evitar emisiones, innovar y hacer nuestras empresas más seguras y sostenibles, y no a presentar varias veces la misma información ante distintas ventanillas”.
AVEQ-KIMIKA ha defendido también la necesidad de evolucionar desde un modelo basado fundamentalmente en la prohibición, la inspección y la sanción hacia otro que incorpore “mecanismos de corresponsabilidad y confianza basados en evidencias objetivas de cumplimiento”.
La propuesta pasa por que el historial de cumplimiento de una empresa, la implantación de sistemas de gestión ambiental verificados como EMAS, la comunicación voluntaria de incidencias u otras evidencias objetivas de buen comportamiento puedan traducirse, cuando jurídicamente sea posible, en procedimientos más proporcionados y en una menor carga documental. “El incumplimiento normativo no puede convertirse jamás en una ventaja competitiva”, afirmó Blanco-Urgoiti.
En esta línea, AVEQ-KIMIKA planteó durante su comparecencia seis líneas de actuación para profundizar en la simplificación administrativa:
“Queremos, necesitamos, personal técnico en la Administración con experiencia y conocimiento suficiente para llevarnos la contraria, para apretarnos, para hacernos avanzar”, señaló Blanco-Urgoiti.
AVEQ-KIMIKA expuso durante su comparecencia un caso real para ilustrar el impacto que la complejidad administrativa puede tener sobre las empresas de menor tamaño.
Una empresa industrial asociada de poco más de veinte personas, que decidió trasladar su actividad de un municipio de Bizkaia a otro sin modificar su actividad, solicitó a la asociación un análisis de los trámites necesarios para cerrar correctamente la actividad en su ubicación original y comenzar a operar en la nueva.
El informe identificó casi 120 actuaciones administrativas ante diferentes niveles de la Administración, muchas de ellas relacionadas con comunicaciones de cambio de ubicación, dirección o datos administrativos.
Para AVEQ-KIMIKA, este tipo de situaciones demuestra que la burocracia tiene un impacto especialmente elevado sobre las pymes, ya que buena parte de los costes asociados a la tramitación administrativa son costes fijos que deben asumir independientemente de su tamaño.
“Preparar un expediente, interpretar una norma, cumplimentar una declaración, contratar un técnico, adaptar un sistema informático o presentar una comunicación exige prácticamente el mismo trabajo a una empresa de 25 personas que a una multinacional de 25.000”, explicó Blanco-Urgoiti.
Por ello, la asociación considera necesario introducir de forma sistemática una perspectiva pyme en el diseño de los procedimientos administrativos.
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