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De una idea en un garaje a un dispositivo patentado, la palanca excéntrica con mandril de sujeción de KIPP permite colocar y fijar componentes en un solo paso, agilizando los procesos de montaje. Convertida en una “tercera mano” para el usuario, esta solución ahorra tiempo y mano de obra y se ha consolidado como una herramienta versátil y muy demandada en múltiples sectores.
La historia de la palanca excéntrica con mandril de sujeción no comienza en un laboratorio de desarrollo, sino entre cajas de herramientas y bicicletas. Franz Mayr, responsable de cuentas clave en KIPP, se enfrentó en aquel momento a una consulta de un cliente que, a primera vista, no parecía tener nada de especial: Un fabricante de bastidores para camiones buscaba un dispositivo auxiliar de montaje para sus numerosos procesos de remache. La producción requería una especie de "tercera mano" para que un solo operario pudiera llevar a cabo las tareas de montaje. La solución requería sujetar y remachar al mismo tiempo, pero en aquel momento no existía ninguna herramienta que respondiera a esas necesidades.
"Se buscaba un dispositivo auxiliar de montaje que permitiera fijar rápidamente algo en un orificio existente", recuerda Franz Mayr. "Fijar y centrar en un solo paso". El objetivo estaba claro, pero hasta la fecha no existía una solución viable. Por eso, al terminar la jornada laboral, Mayr se dirigió a su garaje y combinó una palanca excéntrica de la gama KIPP con un taco metálico estándar para bastidores. Su objetivo era que el taco se expandiera al apretar la palanca y volviera a contraerse al aflojarla, de modo que pudiera reutilizarse en cualquier momento.
Lo que comenzó como un prototipo improvisado acabó poco después en el departamento de desarrollo de KIPP. Allí se creó, a partir del primer prototipo, una palanca excéntrica patentada con mandril de sujeción que hoy en día optimiza los procesos de montaje en sectores muy diversos.
El principio de funcionamiento es sencillo: El dispositivo de sujeción se introduce en el orificio cuando este está abierto. Al cerrarlo, el mandril de sujeción se expande y queda fijado en el componente inferior. En un orificio pasante se genera un efecto de tracción hacia abajo que, además, acerca ambos componentes entre sí y los centra de forma óptima en estado de sujeción. Un paquete de resortes de disco garantiza que el cono se libere del manguito de sujeción. El diámetro del orificio exacto y la fuerza de retención asociada pueden ajustarse mediante el anclaje de tracción con un destornillador. De este modo, el uso del mandril de sujeción no depende de tolerancias dimensionales o requisitos de acabado superficial estrictos.
KIPP apuesta por materiales resistentes para la estructura del dispositivo de sujeción: La palanca de accionamiento está fabricada en fundición de aluminio; el mandril de sujeción, el anclaje de tracción y las arandelas, en acero; y la arandela de presión, en plástico reforzado con fibra de vidrio. Su diseño sigue siendo lo suficientemente compacto como para permitir su uso tanto en orificios pasantes como ciegos, con o sin rosca.
La historia de la palanca excéntrica con mandril de sujeción ilustra la forma de trabajar de KIPP: no de forma abstracta, sino concreta. No siguiendo un esquema estándar, sino en función de las necesidades reales. "Muchas de nuestras innovaciones comienzan con una pregunta de un cliente relacionada con la producción", resume Franz Mayr. "Si vemos que eso puede aportar un beneficio general, llevamos el producto hasta la fase de producción en serie".
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