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El pasado 26 de enero, FEGECA, junto con la Plataforma Gas Verde Sí, organizaron en el Congreso de los Diputados, la jornada “El biometano y los gases renovables en la política energética española”.
Un espacio de diálogo y reflexión donde se pudo poner en valor el biometano y los gases renovables en la transición energética actual, dejando un mensaje claro y compartido por representantes institucionales, reguladores, sector energético, mundo académico y fuerzas políticas: el gas verde, y en particular el biometano, es una pieza clave para avanzar hacia una descarbonización justa, eficiente e inclusiva en España.
Dentro del contexto de transición energética que necesita respuestas urgentes a la vez que realistas, el biometano se presenta como una solución madura, disponible y plenamente compatible con las infraestructuras y las tecnologías existentes.
Vicente Gallardo, expresidente y miembro de la Junta Directiva de FEGECA, participó en una de las mesas redondas organizadas para la jornada señalando que la incorporación de biometano en la red no exige cambios tecnológicos por parte del consumidor. Las calderas de condensación actuales están preparadas para funcionar con este gas renovable, lo que garantiza una accesibilidad total y evita reformas complejas o inversiones inasumibles en los hogares.
Situar al consumidor en el centro de la transición energética debe ser uno de sus pilares fundamentales, tal y como indica Gallardo. No se trata únicamente de descarbonizar, sino de hacerlo sin dejar a nadie atrás. El proceso debe ser justo e inclusivo, teniendo en cuenta la realidad socioeconómica de las familias y del parque edificado español.
Los datos son elocuentes: ocho de cada diez consumidores muestran un alto interés en cambiar su sistema de calefacción, pero solo un 8 % estaría dispuesto a asumir un coste superior a 3.000 euros1. Además, sustituir una caldera por una bomba de calor puede suponer, de media, hasta el 50 % de la renta anual de una familia, frente a una inversión muy inferior cuando se opta por soluciones de alta eficiencia compatibles con biometano2.
Este argumento también se consolida si tenemos en cuenta la estructura del parque residencial español. Donde al menos, dos tercios de las viviendas en España son pisos en altura, y la instalación de sistemas alternativos de generación de calor resulta especialmente compleja por problemas de espacio, viabilidad técnica o costes adicionales.
A estos argumentos tenemos que incluir la diversidad climática del país: una misma tecnología no ofrece el mismo rendimiento en todas las zonas. De hecho, el 97 % de las bombas de calor están instaladas en regiones donde las temperaturas no son especialmente bajas, lo que evidencia la necesidad de analizar el rendimiento global del sistema y no apostar por soluciones únicas.
En este sentido, Gallardo insistió en una idea clave: lo que descarboniza no es la tecnología, sino la energía. Limitar la transición a una única tecnología no es un acierto. En España se necesita abrir el abanico de soluciones dentro del marco normativo, apostando por tecnologías eficientes, renovables y económicamente accesibles.
Las calderas de condensación de alta eficiencia alimentadas con biometano, así como los sistemas híbridos, permiten avanzar en la reducción de emisiones sin exigir grandes desembolsos ni reformas estructurales, y evitan uno de los principales obstáculos para muchos hogares: la falta de espacio.
Para que el biometano se consolide en España, es imprescindible avanzar en tres grandes ejes. En primer lugar, la transformación del sistema energético debe apoyarse en soluciones accesibles para el consumidor. En segundo lugar, los planes de ayudas deben redefinirse desde una perspectiva integral, priorizando la accesibilidad y reduciendo al mínimo la inversión inicial requerida por el usuario.
Y, en tercer lugar, es necesario un marco regulatorio estable y previsible que reconozca el valor del gas verde en términos de descarbonización, seguridad de suministro, economía circular y cohesión territorial.
La transición energética no puede identificarse exclusivamente con la electrificación, ni puede trasladar costes inasumibles a los ciudadanos. La administración tiene un papel fundamental a la hora de informar con rigor a los consumidores, garantizar la neutralidad tecnológica y reconocer que existen múltiples caminos para descarbonizar de forma eficiente.
El biometano ya es una realidad y una oportunidad para España. Apostar por él es apostar por una transición energética eficiente, justa, inclusiva y verdaderamente centrada en las personas.
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