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La gestión del envase industrial atraviesa uno de los mayores procesos de transformación normativa y operativa de las últimas décadas. La entrada en vigor del Real Decreto 1055/2022, de envases y residuos de envases, junto con la próxima aplicación del nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), ha redefinido completamente las obligaciones de las empresas que ponen envases en el mercado español y europeo.
La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) deja de ser un modelo centrado exclusivamente en la financiación de residuos para convertirse en un sistema integral basado en la trazabilidad, la transparencia de datos, el ecodiseño, la reciclabilidad efectiva y el cumplimiento de objetivos ambientales cada vez más exigentes.
En este nuevo escenario, la industria química afronta un reto complejo: compatibilizar las elevadas exigencias
técnicas y de seguridad de sus envases industriales con la necesidad de demostrar, mediante métricas auditables
y sistemas de información verificables, el carácter circular de sus embalajes.
La capacidad de acreditar el reciclado efectivo, impulsar la reutilización y reducir el impacto ambiental
del packaging ya es, además de una ventaja competitiva, una obligación regulatoria y estratégica.