8 de enero, 2021 Asociaciones comentarios Bookmark and Share
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Para adaptar toda la cadena de valor de los plásticos de la Comunidad Valenciana al modelo de la economía circular, AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, está llevando a cabo una serie de proyectos financiados por el IVACE y que impulsan nuevos procesos de reciclado, nuevos materiales sostenibles e incluso la captura de CO2 para su uso en la producción de nuevos plásticos.

Concretamente, el proyecto Respect trabaja en el desarrollo de nuevos procesos de separación y valorización de residuos complejos, que van desde la separación y la depolimerización hasta el reciclado químico, con procesos como el craqueo térmico o el craqueo biológico. Todo ello para poder convertir de nuevo en materia prima unos residuos que por la complejidad de su composición no se estaban reciclando.

Por otra parte, el proyecto Esvanrec se centra en el reciclado de los plásticos biodegradables. Estos nuevos materiales representan una gran ventaja en determinadas aplicaciones, pero, si se depositan incorrectamente, pueden entorpecer el reciclado del resto de materiales. Por ello, lo que se pretende conseguir con este proyecto es una mejora de la separación óptica de este tipo de plásticos en las plantas de gestión de residuos y de reciclado, así como la eliminación de contaminantes volátiles que generan olores y defectos de procesado y neutralización de la coloración no deseada por efecto de la combinación de diferentes tintas. Con todo esto se mejorarán las propiedades finales del material reciclado obtenido, para poder reintroducirlo con mayor calidad en la cadena de valor. Además, se pretende lograr la obtención de monómeros que hagan posible la síntesis de nuevos bioplásticos.

El proyecto ENZPLAST3 investiga cómo la utilización de enzimas puede ser utilizada para favorecer y estimular la biodegradación de polímeros como una alternativa innovadora que favorece la desintegración, permitiendo eliminar recubrimientos, adhesivos, etc., de modo que el producto resultante puede posteriormente ser utilizado para su reciclado mecánico en el caso de termoplásticos, teniendo, además, un alto potencial para degradar polímeros termoestables. Adicionalmente, el proyecto contempla la síntesis de nuevos polímeros en el marco de lo que se conoce como química verde, y permite prescindir de los catalizadores metálicos y por lo tanto evita la exposición a su toxicidad.

En esta misma línea, el proyecto Agro-Valor está desarrollando nuevos plásticos agrícolas más sostenibles. Concretamente, bioplásticos compostables que poseen propiedades barrera para proteger los cultivos en forma de film o acolchado, y que son degradados junto al resto de materia orgánica. También se están desarrollando estructuras tricapa en las que se eliminan los adhesivos para facilitar su reciclado o compostaje. Y, en el caso de productos plásticos como tuberías o films, se va a fomentar su reciclado para la fabricación de nuevos productos para la plasticultura como semilleros o espumas para cultivos hidropónicos.

Por último, el proyecto CO2 2020 aborda la problemática de los residuos invisibles mediante la captura del CO2 industrial a través de membranas modificadas para, posteriormente, emplearlo en la obtención de moléculas que puedan emplearse de nuevo por parte de la industria química y la de los plásticos para la fabricación de nuevos productos.

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