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Commonwealth Fusion Systems (CFS), el gigante de los chips Nvidia y la potencia industrial Siemens han unido sus fuerzas en el CES 2026 en Las Vegas para crear un "gemelo digital" de SPARC, el reactor de demostración que CFS está construyendo en las afueras de Boston.
En este sentido, CFS ya ha instalado el primero de los 18 imanes superconductores de alta temperatura que forman el corazón de SPARC.
Según el CEO de CFS, Bob Mumgaard, "Estos imanes son lo suficientemente potentes como para elevar un portaaviones del agua".
Como advirtió Roland Busch, CEO de Siemens, "las fábricas y los centros de datos de IA requieren gigavatios de electricidad constantes para funcionar, pero la IA es, a su vez, la herramienta que permitirá conseguir esa energía".
Y es que, el hecho de controlar un plasma a 100 millones de grados centígrados, se convierte en todo un desafío de ingeniería que la mente humana no puede resolver sola y, por ello, la colaboración con Nvidia permite comprimir "años de experimentación manual en apenas semanas de optimización virtual".
La clave para que CFS logre lo que nadie ha podido en décadas reside en una infraestructura digital sin precedentes. La compañía no solo está soldando acero; está construyendo el reactor dos veces: una en el mundo real y otra en el virtual. Para ello, utiliza el ecosistema Siemens Xcelerator en el diseño industrial y la plataforma Omniverse de Nvidia para dar vida a una réplica exacta del reactor SPARC.
Este sistema funciona como un sofisticado simulador de vuelo. Bob Mumgaard detalla que utilizan una analogía aérea para explicar esta jerarquía tecnológica; mientras el gemelo digital desarrollado con Nvidia actúa como el "avión virtual", la inteligencia artificial de Google DeepMind funciona como el "copiloto" que ayuda a navegar las turbulencias del plasma.
Esta estrategia permite decir "adiós a las conjeturas". Como afirma Del Costy, directivo de Siemens, "los datos no mienten". El valor real de esta colaboración es la capacidad de ejecutar miles de escenarios virtuales antes de mover un solo imán en la planta física. Esta tecnología es la que permite a los ingenieros observar en tiempo real qué ocurre dentro de la "rosquilla" magnética (el tokamak) sin necesidad de abrir la maquinaria, eliminando la incertidumbre que ha frenado a la industria durante medio siglo.
Aunque CFS y TAE Technologies (la empresa norteamericana que acaba de fusionarse con la empresa de Donald Trump - Trump Media & Technology Group-) utilizan tecnologías distintas —CFS apuesta por el tokamak e imanes superconductores, mientras que TAE usa aceleradores de partículas y combustible de hidrógeno y boro—, la competencia por ser el primero en inyectar electricidad a la red es total.
Por otrol lado, desde CFS también se mira de reojo a Helion, la startup respaldada por Sam Altman (OpenAI), que ya tiene un contrato para suministrar energía a Microsoft.
De esta manera y, gracias al respaldo mutuo de Nvidia y Google, la fusión ha dejado de ser un proyecto de laboratorio para convertirse en una industria manufacturera real a todas luces.
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