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El sector químico europeo está experimentando una drástica recesión, con un desplome de los niveles de inversión y el cierre de más de 5 millones de toneladas de capacidad de producción el año pasado.
El endurecimiento de las regulaciones de la UE y los precios de la energía persistentemente altos están impulsando a los inversores a buscar nuevos mercados, lo que hace que Europa dependa cada vez más de las importaciones.
Según el Financial Times, citando datos del Consejo Europeo de la Industria Química (Cefic), la inversión en la industria química europea cayó un 80 % el año pasado. El Cefic ha destacado que, desde 2022, los cierres de plantas se han sextuplicado en toda la UE, alcanzando un total acumulado de 37 millones de toneladas en 2025, aproximadamente el 9 % de la capacidad total de la región.
Estos cierres han provocado la pérdida de 20.000 empleos y una reducción significativa de las nuevas inversiones, lo que lleva a la industria a una coyuntura crítica.
“Ya no nos debatimos si estamos cinco minutos antes o después de la medianoche”, declaró Marco Mensink, director de Cefic. “El sector está sometido a una enorme presión y se está desmoronando. El ritmo de cierres se ha duplicado en un año y las inversiones anuales prácticamente han desaparecido. La urgencia aumenta en ambos frentes. Necesitamos medidas audaces este año que marquen la diferencia a nivel de fábrica”.
La industria química es un pilar fundamental de la economía europea, ya que suministra materiales vitales a numerosos sectores, como la automoción y la defensa. En 2024, la industria generó más de 600.000 millones de euros en ventas, según Cefic.
Sin embargo, la cuota de Europa en el mercado químico mundial ha disminuido drásticamente, pasando de más del 27 % en 2004 a tan solo el 12,6 % en 2024.
Costos de la energía + presión regulatoria
El declive del sector se aceleró tras la imposición de sanciones por parte de la UE a Rusia y la pérdida del acceso a gasoductos asequibles. La energía de bajo coste, especialmente el gas natural, es crucial para la competitividad de la industria, dada su dependencia de materias primas derivadas del petróleo y su elevado consumo energético.
El alza de los precios de la energía está afectando a todas las industrias europeas, pero aquellas con una gran demanda energética, como la química, son las más afectadas. Además, la atención de la UE a las regulaciones climáticas ha añadido nuevos desafíos, ya que se prioriza la reducción de emisiones sobre la competitividad industrial.
Los líderes de la UE reconocen cada vez más que el coste de una reducción drástica de las emisiones podría ser demasiado elevado. Por ello, se están realizando esfuerzos para equilibrar la competitividad con los objetivos climáticos. El mecanismo de ajuste en frontera de las emisiones de carbono (CBAM) de la UE se introdujo para gravar las importaciones procedentes de países con normas de emisiones más laxas y energía más barata, con el objetivo de grandes exportadores como China.
A pesar de estas medidas, los productores químicos chinos están ganando rápidamente cuota de mercado global, a menudo construyendo más capacidad de la necesaria, lo que ejerce una presión adicional sobre las empresas europeas. Los competidores estadounidenses, que se benefician de unos costes más bajos, también están intensificando la competencia.
Grandes actores se retiran y aumentan las insolvencias
El Wall Street Journal ha informado de que empresas como la saudí SABIC han vendido sus activos europeos, mientras que Dow planea cerrar varias plantas en Alemania debido a los altos costes energéticos y de emisiones, así como a la baja demanda.
ExxonMobil también está considerando retirarse por completo del mercado químico europeo. Recientemente, dos productores químicos han solicitado la insolvencia de varias filiales, lo que pone de manifiesto la profundización de la crisis del sector.
Los desafíos que enfrenta la industria química tienen consecuencias de gran alcance, ya que los productos químicos son esenciales para otros sectores, especialmente la fabricación de automóviles y la defensa.
Como enfatizó Marco Mensink: "Si se busca un sector de defensa o un sector automotriz, dependen completamente de los productos químicos para obtener materiales. Esto representa un dominio absoluto que el resto del mundo tiene sobre Europa".
En este sentido, el director de Cefic definió a la industria química como "la madre de todas las industrias" y advirtió que el sector se está desplomando rápidamente.
Urge la necesidad de un cambio de rumbo a nivel político
Sin un cambio fundamental en las prioridades políticas —en concreto, desplazando la reducción de emisiones de la agenda prioritaria—, la industria química europea podría no recuperarse.
Por todo ello, la situación actual exige una acción inmediata y decisiva por parte de los responsables políticos para dar al sector una oportunidad de lucha.
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