11 de febrero, 2026 XML
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La industria química europea ha hecho hoy un llamamiento a la acción a los Jefes de Estado y a los líderes de la Unión Europea para que adopten medidas urgentes y ambiciosas dirigidas a reducir los elevados costes de la energía, reforzar los instrumentos de defensa comercial y los mecanismos de acceso a la financiación de la inversión industrial, así como avanzar en la simplificación regulatoria.

Todo ello con el objetivo de fortalecer la competitividad de la industria química europea y disponer de una mayor autonomía estratégica en un momento en el que atraviesa una situación crítica.

En este contexto, el sector ha recalcado que no puede haber una Europa resiliente, segura ni fuerte sin una base industrial sólida y que el momento actual exige pasar del análisis a la acción.

Este llamamiento se enmarca en la Cumbre de la Industria celebrada hoy en Amberes, que ha contado con la participación de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el primer ministro belga, Bart De Wever; el canciller alemán, Friedrich Merz; el presidente francés, Emmanuel Macron; el primer ministro neerlandés, Dick Schoof; y el canciller austríaco, Christian Stocker Senior.

Asimismo, han asistido los vicepresidentes ejecutivos Teresa Ribera y Stéphane Séjourné, así como el comisario Wopke Hoekstra y el vicepresidente del Parlamento europeo Martin Hojsík, junto a más de 500 líderes empresariales, que han subrayado la urgencia política de afrontar la crisis industrial europea.

La Cumbre ha tenido lugar un día antes de la reunión informal del Consejo Europeo en Alden Biesen, que representa una oportunidad clave para adoptar decisiones que permitan reforzar la competitividad industrial, asegurar el empleo de calidad, fortalecer la autonomía estratégica de Europa y transformar el Clean Industrial Deal en resultados tangibles para las empresas.

La celebración, por tercer año consecutivo, de esta Cumbre responde a la paulatina pérdida de competitividad industrial en Europa, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, una competencia global creciente y la elevada presión regulatoria por parte de la UE.

En este escenario, la industria química, considerada la industria de las industrias por su papel transversal en sectores clave como la movilidad, la salud, la energía o el cumplimiento de los objetivos de neutralidad climática, atraviesa un deterioro competitivo sin precedentes.

Esta situación requiere la adopción de un paquete de medidas urgentes, estructurales y coordinadas por parte de las autoridades europeas y nacionales, que eviten la aceleración de los procesos de desinversión, y con ello, la pérdida de riqueza y empleo, y el riesgo de comprometer la autonomía estratégica en estos sectores clave.

Según un estudio publicado recientemente por Cefic (Consejo Europeo de la Industria Química) elaborado por Roland Berger, los cierres de plantas químicas en Europa se han multiplicado por seis desde 2022 alcanzando una pérdida acumulada de 37 millones de toneladas, equivalente al 9% de la capacidad de producción de la UE.

Por ello, es necesario que la UE adopte medidas decisivas y urgentes desde varios ejes clave:

Reducir el coste energético: un factor crítico de competitividad

Reducir los costes energéticos en Europa, y especialmente en el caso de España, que se sitúan muy por encima de los de otras regiones competidoras, constituye en estos momentos la mayor prioridad del sector químico. Resulta imprescindible asegurar a largo plazo un precio máximo industrial de la electricidad más competitivo, por debajo incluso de 40 €/MWh, para garantizar la viabilidad de las inversiones industriales, recuperar la producción y evitar acelerar aún más la deslocalización de la capacidad productiva fuera de la UE.

En este sentido, más allá del desarrollo de un mercado energético europeo interconectado, es preciso que el Gobierno de España, en línea con las recomendaciones de la Comisión Europea, elimine o minimice los impuestos que gravan la generación y el consumo de energía eléctrica, garantice la compensación máxima de los costes indirectos de CO2, adopte medidas para reducir los peajes para consumidores electrointensivos, y ataje el desproporcionado impacto en la industria de los servicios de ajuste.

Asimismo, subraya la necesidad de adoptar medidas urgentes temporales y ajustes a medio plazo en torno al régimen de comercio de derechos de emisión (ETS) para evitar una pérdida adicional de competitividad y de recursos destinados a innovación y la inversión en proyectos transformadores.

En esta línea, la reinversión de los ingresos procedentes del ETS y del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) en proyectos industriales resulta clave para proteger frente a la fuga de carbono y reducir riesgos.

Defensa comercial y apoyo a la inversión para la descarbonización

Por otra parte, es fundamental reforzar los instrumentos de defensa comercial de la UE para garantizar condiciones de competencia equitativas frente a prácticas desleales, elusión normativa o situaciones de sobrecapacidad global. También resulta urgente actuar para garantizar que las importaciones cumplan los estándares europeos, protegiendo así a sus empresas para que compitan en condiciones de igualdad reales.

En materia de financiación, el sector subraya la necesidad de reforzar los instrumentos de apoyo a la inversión para abordar la transición hacia la neutralidad climática de la industria química, que en el caso de la industria química española requerirá de 65.000 millones € hasta 2050.

Más allá de los fondos Next Generation y el PERTE de Descarbonización Industrial, resulta prioritario poner en marcha mecanismos estructurales eficaces para proteger la competitividad y garantizar la viabilidad de las inversiones industriales como los Contratos por Diferencias de Carbono, una herramienta clave para facilitar proyectos de descarbonización, al compensar la brecha de costes de operación entre las tecnologías limpias y fósiles.

Una regulación europea más eficiente que impulse la competitividad

Asimismo, la industria subraya la necesidad de avanzar hacia una regulación europea más eficiente, inteligente y equilibrada, que acompañe la transformación industrial sin debilitar aún más su competitividad. En este sentido, reclama mayor ambición, una aplicación más rápida y eficaz de la simplificación normativa que está ahora en marcha, así como la agilización de los procedimientos administrativos con el objetivo de evitar cargas adicionales que limiten la inversión y el crecimiento del tejido industrial europeo.

La industria química espera que la reunión informal del Consejo Europeo en Alden Biesen marque un punto de inflexión y permita pasar de la ambición a la acción, abordando de forma eficaz las causas estructurales de la pérdida de competitividad industrial. El sector reitera su disposición a colaborar con las instituciones europeas y nacionales para construir una Europa más competitiva, resiliente y estratégica, basada en una industria sólida y sostenible.

Lee AQUÍ el manifiesto completo.

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