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Hablar hoy de optimización en el tratamiento del agua ya no es solo una cuestión técnica o normativa. En muchas industrias, es una decisión estratégica que afecta directamente a los costes, a la sostenibilidad y a la continuidad del negocio.
En este contexto nace SIQUÍMICA, tratamientos químicos para aguas residuales, un nuevo proyecto impulsado por SITRA que pone el foco en algo esencial: dejar de aplicar soluciones genéricas y empezar a tratar cada agua como lo que es, un sistema vivo con necesidades propias.
En una planta industrial, el agua no es un simple recurso auxiliar. Está presente en casi todos los procesos productivos, y cualquier ineficiencia acaba manifestándose en forma de incrustaciones, espuma, corrosión, malos olores o incumplimientos normativos. Optimizar significa anticiparse, ajustar y acompañar el proceso con química bien diseñada, no reaccionar cuando el problema ya es visible.
Uno de los grandes errores históricos en muchas instalaciones industriales ha sido aplicar el mismo tratamiento químico “estándar” sin analizar a fondo el agua ni el proceso productivo. Dos plantas del mismo sector pueden tener composiciones completamente distintas: caudales variables, cargas orgánicas diferentes, pH inestable o contaminantes específicos.
Aquí es donde el enfoque de SIQUÍMICA marca la diferencia. No se trata solo de suministrar productos, sino de actuar como socio técnico. Tal y como se recoge en su activo de marca, cada solución se formula de manera personalizada, apoyándose en laboratorio propio, experiencia multisectorial y asesoría continua
Optimizar empieza siempre por entender el contexto real de la planta: de dónde viene el agua, cómo varía a lo largo del tiempo y qué impacto tiene el tratamiento tanto en el proceso como en los equipos. Sin ese diagnóstico previo, cualquier mejora será parcial y, en muchos casos, temporal.
Optimizar no significa añadir más producto, sino utilizar el adecuado, en la dosis correcta y en el punto exacto del proceso. Una formulación mal ajustada puede generar efectos secundarios no deseados: exceso de lodos, interferencias entre productos, aumento de la espuma o incluso problemas de corrosión.
En los tratamientos de aguas industriales y residuales, hay productos clave que, bien seleccionados, cambian por completo el rendimiento del sistema:
Un tratamiento químico no es algo que se instala y se olvida. Las condiciones cambian: producción, materias primas, estacionalidad o incluso la normativa ambiental. Por eso, uno de los pilares del proyecto SIQUÍMICA es el servicio técnico continuo, con seguimiento real de los procesos
Este acompañamiento permite ajustar dosificaciones, detectar desviaciones antes de que se conviertan en problemas graves y reducir consumos innecesarios. Además, ayuda a alargar la vida útil de equipos, membranas y sistemas auxiliares, algo que muchas veces no se tiene en cuenta cuando se habla de costes.
No se trata solo de resolver incidencias, sino de evitarlas antes de que impacten en la producción.
En el tratamiento de aguas residuales, optimizar ya no significa únicamente cumplir con los límites de vertido. Cada vez más industrias buscan reutilizar agua, reducir costes de gestión de lodos y mejorar su impacto ambiental.
Un tratamiento químico bien planteado permite mejorar la decantación, reducir olores, facilitar la reutilización del agua tratada y disminuir el volumen de residuos generados. Tal y como se destaca en el dossier del proyecto, el tratamiento adecuado de aguas residuales es un paso clave hacia procesos más sostenibles y alineados con la economía circular.
A menudo, la optimización se centra únicamente en la depuración, dejando en segundo plano sistemas como calderas y circuitos de refrigeración. Sin embargo, es ahí donde se generan muchos costes ocultos relacionados con incrustaciones, corrosión o pérdidas de eficiencia energética.
Un tratamiento químico específico en estos sistemas permite prevenir problemas antes de que aparezcan, reducir paradas no programadas y mantener el rendimiento térmico. La prevención, bien aplicada, siempre resulta más rentable que la corrección.
Cuando el tratamiento químico del agua se percibe sólo como un coste, se pierde la perspectiva. Optimizar procesos significa menos incidencias, menos consumo de producto, mayor estabilidad operativa y una mejor imagen ambiental de la empresa.
El proyecto SIQUÍMICA, respaldado por más de 25 años de experiencia de SITRA en el diseño y operación de plantas de tratamiento, demuestra que apostar por soluciones químicas personalizadas y soporte técnico real no es un lujo, sino una inversión en tranquilidad, eficiencia y futuro industrial
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