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Un consorcio liderado por Técnicas Reunidas, con participación de Cementos Cruz, Ferrovial y Urdecón, desarrolla CO2MCHRETE, un proyecto financiado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI) en el marco de la convocatoria de 2024 de su programa Misiones.
De este modo, CO2MCHRETE ha demostrado la viabilidad de capturar carbono en residuos procedentes de la construcción y la acería.
De acuerdo con la taxonomía de la captura de carbono establecida por la legislación europea, el secuestro de carbono presente en el CO2 y su fijación sólida (mineralización) permite acreditar el abatimiento efectivo de este gas.
El consorcio, al poner foco en dos industrias con emisiones muy complejas de abatir (hard-to-abate sectors), como son las de construcción y acería, ofrece una vía tecnológica que permite un impacto positivo en tres niveles. En primer lugar, se consigue una captura efectiva de carbono. En segundo lugar, el material resultante puede ser empleado en la fabricación de cementos y hormigones, lo cual reduce la cantidad de carbono por kg de material empleado que es necesaria para la producción de estos materiales. En tercer lugar, al utilizar tanto escorias como residuos de construcción, dota de una segunda vida a materiales que normalmente acaban en vertederos.
Este desarrollo tecnológico se ha conseguido a través de la colaboración entre las empresas citadas y varios organismos de investigación, como el Centro Tecnológico de Componentes CTC de Cantabria, TECNALIA del País Vasco, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) de Ciudad Real y la Universidad Politécnica de Cartagena en Murcia. De esta manera, se ha generado un tejido de investigación y colaboración entre entidades de diversas Comunidades Autónomas, un rasgo que se ve asimismo potenciado por la participación de los centros de trabajo de las empresas que integran el consorcio.
Los resultados obtenidos hasta el momento son prometedores, pero será necesario seguir invirtiendo en conocimiento para desarrollar la solución a escala industrial.
El proyecto ha alcanzado el nivel denominado TRL 5, una medida del grado de desarrollo y proximidad a la industria que se emplea en innovación tecnológica y cuyo valor 5 indica que el proyecto ha quedado demostrado de forma integrada a escala de laboratorio.
No obstante, será aún imprescindible desarrollar conocimiento para alcanzar un entorno industrial relevante (lo que supone un TRL de en torno a 6-7) y, por último, llegar a una solución suministrable a los mercados, momento en el que el TRL sería de entre 8 (lo que representa una primera unidad comercial) y 9 (referencia industrial).
En todo caso, demostrar la viabilidad económica de la solución industrial desarrollada es clave desde las primeras etapas para que la inversión realizada por las empresas y la ayuda prestada por el CDTI genere un retorno en forma de ventaja competitiva.
La composición estratégica del consorcio ha permitido a sus empresas abarcar completamente la cadena de valor industrial, desde la producción de residuos, pasando por su tratamiento y llegando a la valoración de sus propiedades para la elaboración de materiales de construcción en diferentes ámbitos. Asimismo, se ha llegado a la posibilidad de dotar a los nuevos materiales de propiedades avanzadas que permitan aportar mayor valor añadido, como es un mejor comportamiento térmico que favorece el ahorro de energía.
Gracias a los avances conseguidos en el proyecto, se han abierto nuevas vías para que los participantes puedan poner en valor la propiedad industrial generada y llevar soluciones al mercado a través de proyectos con mayor presencia internacional. Para ello, programas europeos como HORIZON, LIFE o Innovation Fund presentan un encaje perfecto en las áreas que se desea desarrollar.
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