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El presidente de Enagás, Antonio Llardén, ha dicho que la "fortaleza y resiliencia" de las infraestructuras gasistas de España constituyen un "activo estratégico" que refuerza la seguridad de suministro y contribuyen a la estabilidad del sistema energético nacional y europeo, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas.
"Europa necesita un sistema energético que le dote de autonomía estratégica y le proteja de lo que pueda suceder en el futuro", ha dicho Llardén en la junta de Enagás, celebrada el pasado jueves, donde ha valorado la importancia del hidrógeno verde y de las infraestructuras gasistas para que la industria y el transporte puedan descarbonizarse manteniendo su competitividad.
En este sentido, ha subrayado que Enagás va a "hacer realidad" el gran proyecto de hidrógeno verde en España y Europa (en alusión al H2MED, el primer gran corredor de este vector energético de la Unión Europea que impulsa con otros socios comunitarios) "con la misma solvencia" que hace años desarrolló la red gasista nacional.
Llardén ha comenzado su intervención refiriéndose a la "profunda inestabilidad" en Oriente Próximo y al cierre ’de facto’ del estrecho de Ormuz, una situación que ha provocado que países del golfo Pérsico, grandes suministradores energéticos globales, no puedan o bien seguir operando o dar salida a sus productos.
Esto afecta principalmente a Asia. Sin embargo, en Europa y España, el conflicto en este estadio tiene "un menor impacto" por dos motivos. El primero, porque ya ha acabado el invierno gasista, y el segundo, porque el territorio español recibe menos gas natural licuado (GNL) del golfo Pérsico que otros países.
De hecho, en 2025, España importó menos de un 2 % de gas procedente de Catar, lo que manifiesta la "gran diversificación y flexibilidad del sistema gasista". Es más, en lo que va de año, no se ha recibido "ninguna cantidad del golfo", ha añadido el presidente de Enagás.
"La fortaleza y resiliencia de las infraestructuras gasistas de España constituyen un activo estratégico que refuerza la seguridad de suministro y contribuye a la estabilidad del conjunto del sistema energético español y europeo", ha apuntado.
A pesar de la "solidez" de esta infraestructura -que se desarrolló hace décadas fruto de la "necesidad" dada la condición de "isla energética" de la península-, Llardén ha admitido que no se puede "perder de vista" el impacto de la guerra en Irán en los precios a nivel global.
Así, el encarecimiento de la energía, sobre todo del crudo, presiona al alza los costes de producción, tensiona las cadenas de suministro y alimenta nuevas presiones inflacionistas. Además, hay que tener en cuenta que recuperar la cadena de valor de GNL "requiere de tiempo, coordinación logística y capacidad disponible".
"Necesitamos una industria y una energía ’made in Europe’ que contribuya a una Europa más autónoma, descarbonizada y segura", ha defendido el presidente de Enagás.
Y es que, ha aseverado, "multilateralismo, industria y energía estuvieron presentes en el nacimiento de la Unión Europea, y siguen siendo sus grandes banderas como actor global". A ello se suma ahora la necesidad de reforzar la independencia económica para que la región tenga un "papel relevante" en esta coyuntura.
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