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Un Equipo de POSTECH de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang (Corea del Sur) valida con impresión 3D un generador termoeléctrico diseñado por IA que mejora más de 8 veces la eficiencia energética.
Un generador termoeléctrico con una forma que difícilmente habría imaginado un ingeniero humano ha sido desarrollado mediante optimización computacional avanzada, logrando multiplicar por más de ocho su rendimiento frente a diseños convencionales. El avance no nace de mejorar el material en sí, algo habitual en este campo, sino de replantear la geometría del dispositivo desde cero, dejando que un algoritmo explore posibilidades que escapan a la intuición.
El trabajo, desarrollado por un equipo conjunto de POSTECH y UNIST, propone un marco de diseño capaz de identificar automáticamente la estructura óptima de estos dispositivos, encargados de convertir calor residual en electricidad. Un enfoque que, en cierto modo, cambia las reglas del juego.
Por otro lado, se estima que una parte significativa de la energía consumida globalmente termina convertida en calor no recuperado, especialmente en sectores industriales intensivos como el acero, la química o la fabricación de semiconductores.
Aquí es donde entran en juego los sistemas termoeléctricos. Funcionan con un principio simple: cuando existe una diferencia de temperatura entre dos puntos, es posible generar electricidad.
Durante años, la investigación en este campo se ha centrado en mejorar los materiales termoeléctricos, buscando combinaciones más eficientes. Sin embargo, en condiciones reales, los resultados no siempre han cumplido las expectativas.
El motivo es menos evidente de lo que parece. El rendimiento no depende únicamente del material, sino de cómo se gestiona el flujo de calor, cómo se distribuye la resistencia eléctrica o cómo se minimizan las pérdidas en los contactos. Todo eso ocurre dentro del dispositivo, en su arquitectura interna.
La optimización topológica se basa en una técnica de diseño computacional que permite al sistema generar estructuras tridimensionales optimizadas en función de múltiples variables.
En lugar de partir de una forma preconcebida, el algoritmo evalúa las condiciones reales de operación —temperatura, propiedades del material, cargas eléctricas— y construye la geometría más eficiente posible.
El resultado rompe con lo convencional. Aparecen estructuras en forma de “I”, geometrías asimétricas o perfiles tipo reloj de arena. Formas poco intuitivas, incluso extrañas a primera vista… pero altamente funcionales.
Para comprobar que estas estructuras no eran solo una simulación prometedora, el equipo fabricó prototipos mediante impresión 3D y los sometió a pruebas reales.
Los resultados fueron contundentes. El mejor diseño alcanzó una eficiencia hasta 8,2 veces superior a la de un generador termoeléctrico convencional de forma rectangular.
Además, las mediciones experimentales coincidieron estrechamente con las predicciones del modelo computacional. Algo muy importante, ya que indica que el método no solo funciona, sino que puede escalarse y adaptarse a distintos entornos.
En este sentido, el potencial ambiental de esta tecnología está directamente ligado a su capacidad para recuperar energía que hoy se pierde.
En entornos industriales, por ejemplo, podría integrarse en sistemas de escape o superficies calientes para generar electricidad in situ, reduciendo la necesidad de energía externa. En vehículos, permitiría aprovechar el calor del motor o del sistema de frenado. Incluso en electrónica de consumo, podría contribuir a mejorar la eficiencia energética de dispositivos.
Todo esto se traduce en una reducción indirecta de emisiones, al disminuir la demanda energética global. Además, al tratarse de sistemas sin combustión ni partes móviles, su mantenimiento es mínimo y su vida útil potencialmente larga, lo que reduce también el impacto asociado a sustituciones frecuentes o residuos tecnológicos.
Con respecto a la combinación de optimización computacional, fabricación avanzada e incluso inteligencia artificial, se abre la puerta también a dispositivos energéticos adaptados a contextos específicos. No un modelo único, sino soluciones a medida.
El desarrollo de generadores termoeléctricos optimizados podría integrarse en múltiples sectores sin necesidad de grandes infraestructuras nuevas.
En la industria, su incorporación en procesos existentes permitiría avanzar hacia modelos de eficiencia energética real, no solo teórica. En movilidad, podría complementar sistemas híbridos o eléctricos, mejorando la autonomía mediante recuperación de calor. Incluso en edificios, podría aprovechar diferencias térmicas entre interiores y exteriores.
A nivel práctico, la clave estará en su escalabilidad y coste. Si la fabricación mediante impresión 3D se optimiza y se abarata, estas soluciones podrían empezar a verse en aplicaciones cotidianas antes de lo que parece.
Referencias: Pohang University of Science and Technology
Jungsoo Lee et al, Topology optimization of thermoelectric generator for maximum power efficiency, Nature Communications (2026). DOI: 10.1038/s41467-026-69901-3
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