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La compañía química BASF ha alcanzado un acuerdo vinculante para vender su negocio global de recubrimientos al fondo de inversión Carlyle por un valor empresarial de 7.700 millones de euros, una de las mayores operaciones corporativas registradas en el sector químico europeo en los últimos años.
La transacción comprende las actividades de recubrimientos para fabricantes de automóviles (OEM), pinturas para repintado y tratamientos de superficies, un negocio con presencia internacional que generó alrededor de 3.800 millones de euros en ventas durante 2024 y mantiene una posición de liderazgo en los principales mercados industriales.
Lejos de representar una salida total del negocio, BASF conservará una participación accionarial del 40% en la nueva empresa, una decisión que refleja la confianza del grupo alemán en el potencial de crecimiento de esta actividad mientras avanza en la simplificación de su estructura corporativa. La operación permitirá además a la compañía ingresar aproximadamente 5.800 millones de euros antes de impuestos, recursos que contribuirán a reforzar su balance y respaldar futuras inversiones estratégicas.
La venta forma parte del programa de transformación "Winning Ways", con el que BASF busca concentrar recursos en sus negocios considerados estratégicos y maximizar el valor de aquellas unidades con capacidad para desarrollarse de forma independiente. Sumada a la reciente desinversión del negocio de pinturas decorativas, el valor total de la antigua división de recubrimientos alcanza unos 8.700 millones de euros.
Para Carlyle, la adquisición supone incorporar una empresa con fuerte capacidad tecnológica, una amplia cartera de clientes y una presencia consolidada en Europa, América y Asia. El fondo ha señalado que impulsará el crecimiento del negocio mediante inversiones en innovación, desarrollo comercial y fortalecimiento de la organización, apoyándose en su experiencia previa en el sector químico e industrial.
El cierre definitivo de la operación queda sujeto a las autorizaciones regulatorias correspondientes, tras las cuales la nueva compañía iniciará una nueva etapa como empresa independiente, manteniendo el respaldo financiero de Carlyle y la participación minoritaria de BASF como socio estratégico.
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