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La compañía atribuye la mayor utilización de sus plantas de Ludwigshafen a las restricciones de suministro derivadas del conflicto en Oriente Medio, aunque considera que el alivio será pasajero.
BASF ha constatado una mejora puntual en la actividad del mercado químico europeo, favorecida por las alteraciones en las cadenas internacionales de suministro provocadas por el conflicto en Oriente Medio. No obstante, la multinacional alemana advierte de que este escenario representa únicamente un respiro temporal para una industria que continúa enfrentándose a problemas estructurales de competitividad.
Según explicó la compañía durante la presentación de sus resultados semestrales, las tasas de utilización de las instalaciones del complejo de Ludwigshafen, el mayor centro integrado de producción química de Europa, han aumentado gracias al endurecimiento de las condiciones de oferta provocado por las interrupciones logísticas asociadas a la crisis en el estrecho de Ormuz. Estas tensiones han contribuido a sostener los precios de numerosos productos químicos, favoreciendo la actividad industrial europea.
Sin embargo, BASF insiste en que esta mejora no modifica el panorama de fondo. La compañía considera que el sector químico europeo sigue condicionado por una demanda todavía débil, un contexto de sobrecapacidad global, especialmente en Asia, y unos costes de producción que continúan siendo elevados frente a otras regiones del mundo.
En paralelo, BASF continúa avanzando en su programa de reorganización industrial dentro de la estrategia "Winning Ways", destinada a reforzar la competitividad del grupo.
Como parte de este proceso, el número de trabajadores del complejo de Ludwigshafen ha descendido por debajo de los 30.000 empleados, una cifra que no se registraba desde 1954. La empresa considera que estas medidas son necesarias para adaptar la estructura productiva a las nuevas condiciones del mercado y mejorar la eficiencia operativa de sus instalaciones.
Asimismo, BASF destaca que la reestructuración de sus activos industriales está permitiendo incrementar el peso de las unidades de producción consideradas altamente competitivas dentro del complejo alemán, al tiempo que avanza en la optimización de costes y en la reorganización de su cartera de negocios.
La mejora del entorno de mercado ha contribuido también a unos resultados superiores a los previstos durante el segundo trimestre de 2026. BASF confirmó recientemente unas cifras preliminares mejores de lo esperado y elevó su previsión de EBITDA para el conjunto del ejercicio, apoyada en mayores volúmenes de producción y en una recuperación de los precios en varios segmentos del negocio químico.
Pese a ello, la multinacional mantiene una visión prudente sobre la evolución del mercado europeo durante los próximos meses y considera que la recuperación sostenible de la industria dependerá de factores como la reactivación de la demanda, la evolución de los costes energéticos y la capacidad del sector para mejorar su competitividad frente a otros mercados internacionales.
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