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La descarbonización de la industria química exige combinar innovación tecnológica, infraestructuras energéticas y un marco de financiación estable para garantizar la competitividad del sector.
Esa fue la principal conclusión de la jornada organizada por Feique, en colaboración con Inerco y Zabala Innovation, que reunió a expertos para analizar las herramientas que permitirán acelerar la transición hacia una industria climáticamente neutra.
Durante la apertura, la directora de Transición Energética, Sostenibilidad y Seguridad Integral de Feique, Laura Castrillo, destacó el carácter estratégico de la descarbonización para el futuro de la industria química y recordó la complejidad del reto en un sector intensivo en consumo energético y con emisiones tanto energéticas como de proceso.
Uno de los principales mensajes de la jornada fue que la eficiencia energética debe ser el punto de partida de cualquier estrategia de descarbonización. Los expertos de Inerco señalaron que actuar sobre el consumo energético permite reducir emisiones de forma inmediata y sirve de base para incorporar otras soluciones como la electrificación de procesos, el almacenamiento energético o la sustitución progresiva de combustibles fósiles por alternativas renovables como el biometano.
Asimismo, se puso el foco en el papel del hidrógeno renovable y otros combustibles de origen no biológico para descarbonizar procesos industriales de alta temperatura, así como en la captura y uso de CO₂, considerada una solución clave para aquellas emisiones de proceso que todavía no cuentan con alternativas tecnológicas viables.
La segunda parte de la jornada estuvo dedicada a la financiación de los proyectos industriales. Los especialistas de Zabala Innovation explicaron que las ayudas públicas están evolucionando desde el apoyo a la inversión inicial hacia mecanismos que reduzcan el riesgo de los proyectos y mejoren su viabilidad económica a largo plazo. Entre los instrumentos disponibles destacaron el PERTE de Descarbonización Industrial, el Fondo Nacional de Eficiencia Energética, los Certificados de Ahorro Energético, así como programas europeos como Innovation Fund y Horizon Europe.
Los ponentes subrayaron además que uno de los mayores desafíos ya no es únicamente acceder a financiación, sino lograr que los proyectos sean bancables en un contexto marcado por la volatilidad de los precios energéticos y la incertidumbre regulatoria. En este escenario, los contratos por diferencias de carbono (CCfD) se perfilan como una herramienta con gran potencial para acelerar la implantación de tecnologías bajas en carbono.
La jornada concluyó con un llamamiento a reforzar la colaboración entre empresas, administraciones y agentes tecnológicos para impulsar la transición energética de la industria química y consolidar su competitividad en el nuevo contexto industrial europeo.
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