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La Asociación Española del Aluminio (AEA),entidad que representa a más de 650 empresas del sector, defiende y reclama una estrategia industrial específica en Europa para la chatarra de aluminio.
Un recurso crítico y un activo estratégico que, según la Asociación, se debe garantizar a favor de la competitividad industrial, la descarbonización y la autonomía estratégica de la Unión Europea.
“El aluminio es una materia prima esencial para sectores como el transporte, la construcción, los envases, las energías renovables, las tecnologías digitales o la defensa, entre otros. Dado que en Europa producimos una parte limitada del aluminio primario que consumimos, la disponibilidad de aluminio reciclado es cada vez más importante para reducir dependencias externas”, explica Felipe Quintá, Presidente de la AEA.
Europa exporta desde hace años más chatarra de aluminio de la que importa, y los volúmenes exportados han aumentado significativamente, especialmente hacia Asia (India, China, Malasia, Tailandia, Pakistán, entre otros). Además, también se observa un riesgo creciente de desviación hacia Estados Unidos debido a las nuevas políticas arancelarias estadounidenses.
Esta situación, según manifiesta el Secretario General de la AEA, Gonzalo de Olabarria, “reduce la disponibilidad de materia prima para los recicladores europeos, aumenta los precios de chatarra dentro de la Unión y debilita nuestra autonomía estratégica en un contexto cada vez más complejo y competitivo a nivel global por los materiales críticos”.
En este contexto, la AEA se alinea con la European Aluminium pidiendo la introducción de un arancel o tasa de exportación sobre toda la chatarra de aluminio exportada fuera de la UE aplicado de forma universal.
“Creemos que esta es una herramienta eficaz para corregir las distorsiones del mercado internacional y retener más material dentro de Europa”, continúan diciendo Quintá y de Olabarria, “pero desde luego, no la única”. La verdadera solución “también pasa por crear un ecosistema europeo capaz de capturar, clasificar, reciclar y reutilizar internamente un volumen mucho mayor de aluminio”, reforzando así la economía circular y la independencia industrial de la Unión Europea.
Bajo esta mirada, la estrategia que defiende la AEA, se basa en cuatro pilares:
“En un contexto de competencia global por las materias primas estratégicas, no nos podemos permitir seguir perdiendo recursos esenciales como la chatarra de aluminio. Garantizar su disponibilidad e impulsar nuestras capacidades de reciclaje son elementos clave para avanzar hacia una economía y una industria resilientes y más sostenibles”, concluyen desde la AEA.
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