Empresas Premium
La Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM) prevé que la producción nacional de pellet retome la senda del crecimiento en 2026, después de dos campañas marcadas por la estabilización del mercado y la reducción del exceso de existencias acumuladas tras la crisis energética.
Según el informe de la asociación, la producción alcanzará 630.000 toneladas, frente a las 574.000 registradas en 2025, lo que confirma la recuperación progresiva de un sector que ha ajustado su actividad para adaptarse a la evolución de la demanda.
A pesar de esta mejora, el consumo interno seguirá situándose por encima de la producción, con una previsión cercana a las 700.000 toneladas, por lo que España continuará recurriendo a las importaciones para cubrir la demanda nacional.
El informe también destaca que el país contará con 63 plantas de producción operativas y una capacidad instalada de hasta 1,86 millones de toneladas anuales, lo que refleja el amplio margen de crecimiento de la industria si la demanda continúa consolidándose.
AVEBIOM atribuye esta recuperación a la normalización de los niveles de stock tras el desequilibrio provocado por el fuerte incremento de compras durante la crisis energética de 2022 y los posteriores inviernos suaves, que redujeron el consumo previsto.
"La calidad no es un elemento accesorio. En pellet, la certificación es clave para proteger al consumidor, asegurar el rendimiento de los equipos y mantener la confianza en el mercado. España es uno de los países europeos con mayor implantación de ENplus® en términos de producción real", destaca Pablo Rodero, presidente del Consejo Europeo del Pellet y responsable de certificación en AVEBIOM.
Por comunidades autónomas, Castilla y León mantiene su liderazgo con el 32,4 % de la producción nacional, seguida de Cataluña (20 %) y Galicia (7,1 %). En capacidad instalada también sobresalen Castilla-La Mancha, Andalucía y Aragón, consolidando una amplia base industrial para atender la demanda.
"Tenemos industria, tenemos calidad certificada y tenemos recurso. Lo importante es que las políticas energéticas reconozcan el papel de la biomasa sólida en la desfosilización del calor", concluye Rodero.
|