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El proyecto europeo REACT desarrollará una tecnología capaz de transformar emisiones industriales de dióxido de carbono en etileno, una de las materias primas más utilizadas por la industria química. La iniciativa busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles y cerrar el ciclo del carbono.
La industria química europea da un nuevo paso hacia la descarbonización con el lanzamiento de REACT, un proyecto financiado por la Unión Europea que pretende convertir las emisiones industriales de dióxido de carbono (CO₂) en etileno, uno de los compuestos básicos más demandados por el sector químico.
La iniciativa aspira a demostrar que es posible fabricar productos químicos esenciales de forma climáticamente neutra, sustituyendo las materias primas fósiles por carbono reciclado.
El etileno es un compuesto clave para la fabricación de una amplia gama de productos, desde plásticos hasta productos farmacéuticos. Aunque también actúa como hormona natural responsable de la maduración de frutas como manzanas, tomates o plátanos, su importancia industrial es enorme: cada año se producen más de 317 millones de toneladas en todo el mundo.
En la actualidad, más del 95 % del etileno se obtiene mediante procesos de craqueo al vapor a partir de combustibles fósiles, una tecnología que genera alrededor de 260 millones de toneladas de emisiones de CO₂ al año. El objetivo de REACT es cambiar este modelo mediante un sistema basado en electrólisis alimentada con energía renovable.
El proyecto desarrollará un innovador proceso electroquímico en tándem capaz de convertir directamente corrientes de CO₂ procedentes de industrias de difícil descarbonización, como la siderurgia, la cementera o la industria química, en productos químicos de alto valor añadido.
Una de las principales ventajas de esta tecnología es que puede trabajar con flujos de CO₂ de baja pureza, reduciendo la necesidad de costosos tratamientos previos.
Corsin Battaglia, director del laboratorio de Materiales para la Conversión de Energía de Empa, explica que "el objetivo es llevar la conversión electroquímica del CO₂ desde la escala de laboratorio hasta un prototipo funcional con un elevado nivel de madurez tecnológica". En este contexto, el equipo analizará cómo afectan las impurezas presentes en las emisiones industriales al rendimiento y la vida útil de los catalizadores empleados en el electrolizador.
Además de desarrollar el prototipo, REACT incorporará materiales avanzados, sistemas de monitorización y tecnologías de gemelo digital para mejorar la eficiencia, la durabilidad, la escalabilidad y la viabilidad económica del proceso. Los conocimientos obtenidos también podrán aplicarse al desarrollo de otras tecnologías de valorización del CO₂, como la producción de combustibles sintéticos.
El proyecto se enmarca dentro del programa Horizonte Europa y tendrá una duración de 48 meses, entre mayo de 2026 y abril de 2030. Coordinado por el centro de investigación noruego SINTEF, reúne a 13 socios de 10 países, entre ellos centros tecnológicos, empresas especializadas y fabricantes de materiales, con el objetivo común de impulsar nuevas cadenas de valor basadas en el reciclaje del carbono y reforzar la autonomía industrial europea.
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