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Una inversión cercana a los 200 millones de euros convertirá 150.000 toneladas anuales de residuos no reciclables en materias primas químicas, situando a Zaragoza como uno de los referentes europeos en valorización termoquímica.
El Ayuntamiento de Zaragoza ha dado un paso decisivo hacia la economía circular con el lanzamiento del proyecto Zaragoza Zero Residuos, una iniciativa que contempla la construcción de una planta industrial capaz de transformar la fracción no reciclable de los residuos urbanos en productos químicos de alto valor añadido, como metanol, hidrógeno y otros combustibles de baja huella de carbono.
La inversión prevista asciende a 176,5 millones de euros más IVA, cerca de 200 millones en total, y será asumida por la empresa adjudicataria del proyecto.
La futura instalación se ubicará junto al Complejo para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ) y procesará aproximadamente 150.000 toneladas anuales de residuos que actualmente terminan en vertedero.
El objetivo es convertir un problema ambiental en una fuente de materias primas para la industria química, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Desde el punto de vista de la ingeniería química, el proyecto representa una de las aplicaciones industriales más avanzadas de las tecnologías de valorización de residuos.
El proceso se basa en la gasificación termoquímica, mediante la cual los residuos se convierten en un gas de síntesis (syngas) rico en monóxido de carbono e hidrógeno. Tras una etapa de depuración para eliminar impurezas, este gas podrá emplearse como materia prima para la síntesis catalítica de metanol o para la obtención de hidrógeno destinado a aplicaciones energéticas e industriales.
Esta configuración integra varias operaciones unitarias propias de la ingeniería de procesos:
Uno de los principales objetivos del proyecto es eliminar prácticamente el vertido de la fracción no reciclable de los residuos municipales. Según las estimaciones del Ayuntamiento, la planta permitirá reducir hasta un 70 % las emisiones de gases de efecto invernadero respecto al modelo actual de gestión y supondrá un ahorro cercano a 4,5 millones de euros anuales en costes asociados al vertedero.
Además, el modelo económico se sustentará en la comercialización del metanol y del resto de productos obtenidos durante el proceso industrial.
El proyecto Zaragoza Zero Residuos refleja una tendencia creciente en Europa: utilizar la ingeniería química para cerrar el ciclo de los materiales mediante procesos capaces de transformar residuos en nuevas materias primas. Frente al modelo tradicional basado en la eliminación, la nueva planta apuesta por la valorización química, alineándose con los objetivos europeos de descarbonización, autonomía en materias primas y economía circular.
Si se cumplen los plazos previstos, Zaragoza contará con una de las instalaciones más avanzadas de España en conversión termoquímica de residuos, consolidando su posición como referente nacional en innovación industrial y tecnologías de proceso aplicadas a la sostenibilidad.
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