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La Comisión Europea ha presentado su esperado Plan de Acción para la Electrificación, una hoja de ruta destinada a acelerar la sustitución de los combustibles fósiles por electricidad limpia en la industria, el transporte, la edificación y otros sectores estratégicos.
El plan fija como objetivo elevar la tasa de electrificación del consumo energético de la Unión Europea del 23 % actual al 46 % en 2040, con el propósito de reforzar la competitividad industrial, reducir la dependencia energética y avanzar hacia la neutralidad climática.
Uno de los principales objetivos del plan es reducir la diferencia de precio entre la electricidad y los combustibles fósiles, considerada por Bruselas como uno de los mayores obstáculos para la electrificación de los procesos industriales. Entre las medidas previstas figuran reformas fiscales, una revisión de los peajes eléctricos y actuaciones para abaratar el coste de la electricidad tanto para la industria como para los consumidores.
La Comisión considera que una electricidad más competitiva favorecerá la electrificación de sectores intensivos en energía, como la industria química, petroquímica, siderúrgica, cementera o papelera, facilitando la sustitución progresiva de combustibles fósiles por tecnologías de bajas emisiones.
Bruselas estima que una mayor electrificación permitirá reducir las importaciones de combustibles fósiles en hasta 260.000 millones de euros anuales a largo plazo, mejorando la seguridad energética de la Unión y reduciendo su exposición a la volatilidad de los mercados internacionales. Además, la Comisión calcula que la electrificación podría disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero en torno a un 20 %, al tiempo que impulsaría la creación de empleo en sectores vinculados a las tecnologías limpias.
El Plan de Acción contempla acelerar el despliegue de las energías renovables, con un ritmo de incorporación de hasta 100 GW anuales de nueva capacidad renovable hasta 2030, acompañado por inversiones en redes eléctricas, sistemas de almacenamiento y soluciones de flexibilidad que permitan integrar un mayor volumen de generación eólica y solar.
Asimismo, la Comisión identifica las redes eléctricas como uno de los principales cuellos de botella para la electrificación e impulsará medidas para agilizar la conexión de nuevos proyectos industriales y energéticos.
La electrificación constituye una de las principales vías de descarbonización para la industria química europea. Procesos como la producción de hidrógeno renovable mediante electrólisis, el uso de hornos eléctricos, las bombas de calor industriales o la fabricación de productos químicos de bajas emisiones dependerán de una mayor disponibilidad de electricidad renovable a precios competitivos.
El plan también favorece el desarrollo de nuevas cadenas de valor asociadas a la química sostenible, los combustibles renovables, el almacenamiento energético y la fabricación de equipos para la transición energética, ámbitos en los que la industria química desempeña un papel esencial.
Además del impulso a las renovables, la Comisión reconoce el papel de otras tecnologías bajas en carbono para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico. El documento contempla la posibilidad de prolongar la vida útil de las centrales nucleares que sean seguras y económicamente viables, así como fomentar el desarrollo de pequeños reactores modulares (SMR).
El plan también refuerza la apuesta por el hidrógeno renovable, la electrificación del transporte, las bombas de calor y otras soluciones que permitan sustituir el consumo directo de combustibles fósiles en los distintos sectores económicos.
El Plan de Acción para la Electrificación forma parte de la estrategia energética de la Unión Europea para reforzar su autonomía, impulsar la competitividad industrial y acelerar la descarbonización de la economía. La Comisión considera que la electrificación será uno de los pilares sobre los que se apoyará la futura política industrial europea, al facilitar la integración de energías renovables y reducir la dependencia de combustibles importados.
Para la industria química y de procesos, el éxito de esta estrategia dependerá en gran medida de que las medidas propuestas consigan abaratar el coste de la electricidad, ampliar la capacidad de las redes y garantizar un suministro energético competitivo, condiciones consideradas esenciales para acelerar las inversiones en descarbonización y mantener la competitividad del tejido industrial europeo.ç
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