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La creciente exigencia normativa y la necesidad de ofrecer información técnica fiable han convertido la validación y verificación acreditada en una herramienta estratégica para la industria química.
En un contexto en el que las empresas deben demostrar el cumplimiento de requisitos ambientales, energéticos o de sostenibilidad, la acreditación conforme a la norma internacional ISO/IEC 17029 aporta una garantía independiente sobre la veracidad de las declaraciones e informes técnicos, fortaleciendo la confianza de clientes, administraciones, inversores y otros grupos de interés.
Esta realidad tiene una especial relevancia para los laboratorios que prestan servicio al sector químico, donde la calidad y trazabilidad de los datos analíticos son determinantes para la toma de decisiones industriales, el cumplimiento regulatorio y la comercialización de productos. Aunque los laboratorios ya operan bajo estrictos esquemas de acreditación para sus actividades de ensayo y calibración, la validación y verificación acreditada supone un complemento de gran valor cuando es necesario confirmar la fiabilidad de declaraciones técnicas, ambientales o de sostenibilidad basadas en esos resultados analíticos.
La Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) destaca que los servicios de validación y verificación han evolucionado notablemente desde sus primeras aplicaciones en el control de emisiones de gases de efecto invernadero, reguladas en programas como el EU ETS o CORSIA. Actualmente, su alcance se extiende a ámbitos tan diversos como el ahorro energético, los informes de sostenibilidad, las huellas de carbono, la inteligencia artificial, la ingeniería de sistemas o la tecnología de la información.
Para la industria química, esta evolución abre nuevas oportunidades. Los laboratorios especializados en análisis ambientales, control de procesos, materias primas o productos finales desempeñan un papel esencial en la generación de evidencias objetivas que respaldan declaraciones relacionadas con el desempeño ambiental, la eficiencia energética, la economía circular o el cumplimiento de criterios ESG. Contar con procesos de validación y verificación acreditados incrementa la credibilidad de esa información y reduce la incertidumbre en auditorías, certificaciones o procesos de financiación.
La norma ISO/IEC 17029 establece que toda declaración sometida a validación o verificación debe sustentarse en pruebas objetivas y evidencias documentadas. Para ello, los organismos acreditados realizan una evaluación independiente que puede incluir la revisión de documentación, comprobaciones técnicas, cálculos alternativos, visitas a instalaciones y entrevistas con el personal implicado. Únicamente las entidades que demuestran el cumplimiento de esta norma pueden actuar como organismos de validación y verificación acreditados, siendo la acreditación de ENAC el reconocimiento oficial en España.
Entre las actividades que actualmente acredita ENAC figuran la validación de declaraciones medioambientales vinculadas al principio DNSH, la verificación de Certificados de Ahorro Energético (CAE), los informes de sostenibilidad y las huellas de carbono. Además, se prevé una ampliación hacia nuevas áreas como el etiquetado ambiental o las declaraciones ambientales de producto, ámbitos de creciente interés para las empresas químicas que buscan diferenciar sus productos mediante información técnica contrastada.
Con el objetivo de facilitar la implantación de estos esquemas, ENAC desarrolla también una oferta formativa específica a través de Campus ENAC, donde los profesionales pueden profundizar en la interpretación y aplicación práctica de la norma ISO/IEC 17029 y su relación con otros estándares como la UNE-EN ISO 14065. Esta formación combina contenidos teóricos con casos prácticos orientados a profesionales involucrados en actividades de validación y verificación en distintos sectores, incluido el químico.
En un escenario en el que la transparencia, la sostenibilidad y la calidad de la información adquieren un peso creciente, la validación y verificación acreditada se consolida como un elemento diferenciador para los laboratorios y empresas del sector químico, proporcionando confianza en los datos que respaldan decisiones técnicas, regulatorias y comerciales.
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