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Los principales países industriales de la Unión Europea están preparando nuevas medidas para hacer frente a la presión que soportan los fabricantes europeos de productos químicos y plásticos ante el incremento de las importaciones, especialmente procedentes de China.
Francia, Italia y previsiblemente Alemania tienen previsto solicitar a la Unión Europea la apertura de investigaciones para establecer posibles medidas de salvaguardia sobre determinados productos.
Las solicitudes se centrarían inicialmente en el polietileno tereftalato (PET), las resinas epoxi y las fibras de vidrio, materiales con una amplia presencia en cadenas de valor industriales como el envase, la automoción, la construcción, las infraestructuras energéticas y la fabricación de materiales compuestos.
La iniciativa supone un cambio relevante respecto a la estrategia comercial seguida hasta ahora por Bruselas. Mientras que las medidas antidumping se dirigen contra prácticas comerciales consideradas desleales y suelen afectar a determinados países o productores, las salvaguardias pueden establecer contingentes de importación y aranceles sobre los volúmenes que superen esos límites, con carácter general para los países proveedores.
Francia ya ha manifestado su apoyo, en principio, a investigar determinadas importaciones de productos químicos y plásticos. Italia también estaría interesada en medidas relacionadas con productos utilizados en sectores como defensa, automoción, energía, construcción naval e infraestructuras. Alemania, por su parte, ha señalado que está abierta a estudiar este tipo de instrumentos y que la industria química prepara una posible solicitud de investigación.
La presión sobre la industria química europea responde a una combinación de factores. Los fabricantes afrontan costes energéticos elevados, una demanda todavía débil y una creciente competencia de productores asiáticos, al mismo tiempo que el cierre parcial de determinados mercados estadounidenses está modificando los flujos comerciales internacionales.
La Asociación Alemana de la Industria Química (VCI) ha señalado que las empresas están preparando posibles solicitudes de salvaguardia, aunque ha advertido de la necesidad de tener en cuenta las diferentes circunstancias existentes a lo largo de la cadena de valor.
Una eventual restricción a las importaciones no afectaría únicamente a los fabricantes europeos de estos materiales. El PET, las resinas epoxi y las fibras de vidrio son materias primas e intermedios utilizados por numerosas industrias transformadoras, por lo que cualquier incremento de sus costes podría trasladarse posteriormente a sectores como el automóvil, el packaging, la construcción, la energía eólica o los materiales compuestos.
Por el momento, no se ha aprobado ninguna nueva cuota ni arancel general sobre estos productos. Las medidas tendrían que pasar previamente por una investigación de la Comisión Europea que determinase si el aumento de las importaciones está provocando o amenaza con provocar un perjuicio grave a los productores europeos.
La evolución de estas solicitudes será, por tanto, uno de los indicadores a seguir para conocer hasta qué punto Bruselas está dispuesta a utilizar herramientas comerciales más amplias para responder a la pérdida de competitividad de determinadas ramas de la industria química europea.
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