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bp continúa avanzando en la descarbonización de su refinería de Castellón con el desarrollo de una nueva planta de pretratamiento de aceites y grasas de origen vegetal y residual en el Puerto de Castellón.
La instalación permitirá acondicionar estas materias primas para su posterior transformación en biocombustibles renovables, reforzando la capacidad de producción de la compañía y su estrategia de sustitución progresiva de combustibles fósiles.
La Autoridad Portuaria de Castellón ha iniciado el periodo de información pública del proyecto básico de la nueva planta, que se ubicará en una parcela de la dársena sur, junto a las instalaciones de Masol. La infraestructura estará destinada al pretratamiento de aceites y grasas de origen biológico, eliminando impurezas, metales y cloruros antes de su envío a la refinería para su coprocesamiento y conversión en combustibles renovables.
La nueva unidad forma parte del plan de transformación industrial que bp desarrolla en Castellón, orientado a incrementar el uso de materias primas renovables en la fabricación de combustibles.
La refinería ya emplea aceites vegetales en procesos de coprocesamiento desde 2017 y, en 2025, elevó su capacidad de producción de combustibles renovables hasta 330.000 toneladas anuales. Con la nueva planta, la compañía pretende optimizar el tratamiento de estas materias primas y aumentar la eficiencia de todo el proceso productivo.
La iniciativa se enmarca en el plan de descarbonización de bp en Castellón, inicialmente valorado en 1.300 millones de euros, que contempla varias actuaciones para reducir las emisiones de la refinería.
Entre los proyectos previstos figuran una planta de biocombustibles de segunda generación, basada en aceites usados y grasas residuales, así como el desarrollo de una planta de hidrógeno verde junto con Iberdrola, llamada a suministrar hidrógeno renovable para sustituir progresivamente el hidrógeno de origen fósil empleado en los procesos industriales.
La futura planta contribuirá a impulsar un modelo de economía circular, al valorizar residuos y materias primas de origen biológico para producir combustibles con una menor huella de carbono.
El proyecto también reforzará el papel del Puerto de Castellón como nodo logístico para el suministro de materias primas renovables destinadas a la industria energética y petroquímica, consolidando la transformación de la refinería hacia una producción más sostenible.
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