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España empieza a ganar peso en la carrera europea por el hidrógeno renovable con proyectos que ya han superado la fase de planificación y se encuentran en proceso de ejecución. Entre ellos destacan el Onuba Energy Park de Moeve, en Huelva, y el nuevo electrolizador de gran escala de Repsol en el complejo industrial de Petronor, en Muskiz (Bizkaia).
Ambas iniciativas figuran entre los mayores proyectos industriales de hidrógeno renovable en desarrollo en Europa, dentro de un grupo de doce grandes instalaciones que, en conjunto, suman alrededor de 3 GW de capacidad de electrólisis y una inversión aproximada de 13.000 millones de euros.
El proyecto español de mayor dimensión es la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde de Moeve. Su desarrollo inicial, denominado Onuba Energy Park, contempla 300 MW de capacidad de electrólisis, con la posibilidad de ampliar posteriormente la instalación con otros 100 MW.
La compañía tomó en 2026 la decisión final de inversión para iniciar la construcción de esta primera fase, que supondrá una inversión superior a 1.000 millones de euros y tendrá capacidad para producir alrededor de 45.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable.
El hidrógeno estará destinado principalmente al suministro de la industria y a la producción de nuevas moléculas y combustibles renovables para sectores como el transporte terrestre, marítimo y aéreo. La primera fase está prevista para entrar en funcionamiento en 2029.
El proyecto forma parte de un desarrollo mucho más amplio. El conjunto del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde contempla alcanzar hasta 2 GW de capacidad de electrólisis y una producción potencial de hasta 300.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable, consolidando Andalucía como uno de los principales polos europeos de producción de este vector energético.
Por su parte, Repsol ha dado un nuevo paso en su estrategia de transformación industrial con la construcción de un electrolizador de 100 MW en la refinería de Petronor, en Muskiz.
La instalación requerirá una inversión de 292 millones de euros y tendrá capacidad para producir hasta 15.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable, que se utilizarán principalmente en los propios procesos industriales de la refinería. Su entrada en operación está prevista para 2029.
El proyecto ha sido reconocido como Proyecto Importante de Interés Común Europeo (IPCEI) y cuenta con 160 millones de euros de apoyo público procedentes de fondos NextGenerationEU.
Además de sustituir parte del hidrógeno convencional utilizado en los procesos de refino, la nueva instalación permitirá avanzar en la descarbonización de la actividad industrial y podría evitar la emisión de hasta 167.000 toneladas de CO₂ al año.
El desarrollo se suma a los proyectos de menor escala que ya están en marcha en el entorno de Petronor, donde funciona un electrolizador de 2,5 MW y se desarrolla otro de 10 MW vinculado a la futura planta demostrativa de combustibles sintéticos impulsada junto con Aramco.
La relevancia de los proyectos de Moeve y Repsol se produce en un momento decisivo para el mercado europeo del hidrógeno renovable. Tras varios años marcados por el anuncio de cientos de iniciativas, el sector empieza a diferenciar entre los proyectos que permanecen en fase de estudio y aquellos que cuentan ya con financiación, decisiones finales de inversión y obras en marcha.
El mayor proyecto del ranking europeo es actualmente la instalación de Stegra en Boden, Suecia, con unos 700 MW de capacidad, seguida por varias grandes iniciativas en Alemania. Sin embargo, los proyectos españoles destacan por su dimensión y por su estrecha vinculación con la descarbonización de la industria, especialmente en sectores como el refino, la producción de combustibles renovables y la industria química.
Alemania concentra el mayor número de grandes proyectos identificados, aunque España se posiciona con algunas de las instalaciones individuales de mayor capacidad y con una cartera de iniciativas vinculadas a importantes complejos industriales.
El avance de estos proyectos llega, además, en un contexto en el que el hidrógeno renovable continúa enfrentándose a importantes desafíos económicos y tecnológicos. Los elevados costes de producción, la incertidumbre sobre la demanda y la necesidad de desarrollar infraestructuras de transporte, almacenamiento y distribución siguen condicionando el ritmo de despliegue.
Precisamente por ello, el desarrollo de grandes proyectos vinculados directamente a centros industriales existentes adquiere una especial relevancia. Tanto el proyecto de Moeve en Huelva como el de Repsol en Petronor parten de una demanda industrial concreta, lo que facilita la integración inicial del hidrógeno renovable en procesos donde actualmente se utilizan combustibles fósiles o hidrógeno de origen convencional.
Para España, la entrada en ejecución de estos proyectos refuerza su posición dentro del mapa europeo del hidrógeno renovable y confirma el creciente papel de los complejos industriales y energéticos como plataformas para el desarrollo de nuevas moléculas bajas en carbono.
El nuevo acuerdo marco del Ministerio de Defensa incluye el abastecimiento de buques, aeronaves e instalaciones militares y prácticamente duplica el importe del contrato anterior.
Repsol y Moeve se preparan para competir por uno de los mayores contratos de suministro de combustibles de la Administración española. El Ministerio de Defensa ha puesto en marcha un nuevo acuerdo marco para el abastecimiento de combustibles líquidos de las Fuerzas Armadas, con un valor estimado de 1.476 millones de euros, repartido en once lotes y con una duración inicial de tres años, prorrogable durante otros dos.
El contrato abarca el suministro de combustibles para buques, aeronaves, vehículos e instalaciones militares, incluyendo aquellas dependencias que todavía utilizan sistemas térmicos alimentados con combustibles fósiles. El volumen económico del expediente supone un importante incremento respecto al acuerdo marco anterior, valorado en torno a 768 millones de euros.
Moeve ha confirmado su intención de participar en la licitación, mientras que la presencia de Repsol se considera altamente probable, teniendo en cuenta que la compañía ha participado en los anteriores acuerdos marco de suministro de combustibles para Defensa.
El nuevo acuerdo está dividido en once lotes, lo que permitirá a los operadores presentar ofertas por diferentes segmentos del suministro sin necesidad de optar al conjunto del contrato.
El lote de mayor dimensión económica está relacionado con el suministro de combustible para turbinas de aviación a través del oleoducto Rota-Zaragoza (ROTAZA). Este lote, destinado a abastecer de queroseno a distintas instalaciones militares conectadas a esta infraestructura, alcanza por sí solo un valor estimado superior a 700 millones de euros, aproximadamente la mitad del conjunto del expediente.
La relevancia del combustible de aviación dentro del contrato pone de manifiesto el carácter estratégico de la infraestructura energética y logística asociada al abastecimiento de las Fuerzas Armadas, especialmente en un contexto de creciente atención a la seguridad energética y al refuerzo de las capacidades de defensa.
Repsol parte con una amplia trayectoria como proveedor de combustibles para organismos públicos y para el propio Ministerio de Defensa. En acuerdos anteriores, la compañía se adjudicó varios lotes de suministro, incluyendo contratos vinculados a combustibles de automoción y queroseno de aviación. Documentos publicados en el BOE durante 2025 y 2026 confirman diferentes adjudicaciones a Repsol para el suministro de gasolina, diésel y combustibles de aviación dentro de procedimientos promovidos por organismos dependientes del Ministerio de Defensa.
En el acuerdo marco que ahora será sustituido, Repsol obtuvo cinco de los doce lotes, acumulando, junto con las prórrogas y modificaciones posteriores, alrededor de 207 millones de euros en adjudicaciones.
Moeve, por su parte, cuenta con una importante presencia en el mercado español de combustibles y en el suministro energético para actividades industriales y de transporte. La compañía, que culminó recientemente su transformación de marca desde Cepsa, busca reforzar su posicionamiento en un mercado en el que el suministro de productos petrolíferos continúa teniendo un importante peso estratégico.
La licitación llega en un momento en el que el suministro energético se ha convertido en un elemento cada vez más relevante para la seguridad económica e industrial. El acuerdo cubrirá desde el abastecimiento de las flotas terrestres hasta el suministro de combustibles para la aviación y la navegación militar.
Además de Repsol y Moeve, anteriores procesos de contratación han contado con la participación de otros operadores del mercado de combustibles, como Disa o Bominflot, por lo que la división del nuevo expediente en once lotes podría favorecer nuevamente un reparto entre diferentes suministradores.
La adjudicación definitiva todavía no cuenta con una fecha pública confirmada y parte del proceso se ha visto condicionada por un recurso relacionado con la nueva licitación. De este modo, el resultado determinará quiénes serán los principales proveedores de combustibles de las Fuerzas Armadas españolas durante los próximos años.
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