4 de septiembre, 2026 XML
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La compañía está implantando Open Process Automation en una instalación química en operación con el objetivo de reducir la dependencia de sistemas propietarios y facilitar la integración de tecnologías de distintos fabricantes.

La automatización de procesos industriales está entrando en una nueva etapa marcada por la interoperabilidad, la modularidad y la independencia respecto a los sistemas propietarios.

ExxonMobil se encuentra en primera línea de esta transformación con la implantación de una arquitectura de Open Process Automation (OPA) en una planta química en funcionamiento, un proyecto desarrollado en colaboración con Yokogawa que pretende demostrar cómo los sistemas de control pueden evolucionar desde las arquitecturas tradicionales hacia modelos abiertos y preparados para incorporar nuevas tecnologías.

El caso fue presentado esta semana por Toriano “Tito” Jackson, ingeniero de sistemas de control de ExxonMobil, durante la conferencia de usuarios de Yokogawa YNOW2026. Jackson compartió la experiencia acumulada durante aproximadamente cuatro años de implementación y mantenimiento de un sistema OPA en instalaciones de ExxonMobil de la zona de Baton Rouge, en Luisiana.

La importancia del proyecto reside precisamente en que la tecnología se está utilizando sobre una unidad productiva real, y no únicamente en un entorno de pruebas. La experiencia permite analizar tanto las ventajas de la arquitectura abierta como las dificultades que implica introducirla en una instalación industrial existente.

Del DCS propietario a una arquitectura abierta

Los sistemas de control distribuido (DCS) tradicionales se han construido durante décadas alrededor de arquitecturas cerradas. Hardware, software, herramientas de ingeniería, interfaces hombre-máquina y servicios de mantenimiento proceden habitualmente de un mismo fabricante.

Este modelo proporciona una elevada integración, pero también puede generar una fuerte dependencia tecnológica del proveedor. Las actualizaciones, sustituciones de equipos y nuevas funcionalidades quedan condicionadas en buena medida por la hoja de ruta y el catálogo de un único suministrador.

La Open Process Automation (OPA) plantea un modelo diferente. Basada en estándares abiertos, permite combinar componentes de diferentes fabricantes dentro de una misma arquitectura. El objetivo es que controladores, módulos de entradas y salidas, software y aplicaciones puedan interoperar sin quedar vinculados a una única plataforma tecnológica.

El estándar O-PAS, desarrollado en el marco del Open Process Automation Forum, proporciona precisamente las especificaciones necesarias para avanzar hacia este modelo de interoperabilidad. Entre sus objetivos se encuentran la portabilidad de aplicaciones, la conectividad, la gestión del sistema y la incorporación de requisitos de ciberseguridad.

ExxonMobil lleva OPA a una instalación productiva

La relación entre ExxonMobil y Yokogawa en torno a esta tecnología se remonta a los primeros trabajos de desarrollo de OPA. ExxonMobil fue uno de los impulsores de la iniciativa y Yokogawa participó desde sus primeras etapas, antes de convertirse en integrador de sistemas para llevar la tecnología desde los bancos de pruebas hasta una instalación industrial.

La experiencia actual supone un paso adicional: la sustitución de un sistema de control heredado en una unidad productiva en funcionamiento.

Durante la modernización, los antiguos armarios del DCS fueron sustituidos durante una parada programada. El cambio físico del sistema se completó aproximadamente en una o dos semanas, mientras que la nueva arquitectura utiliza ordenadores industriales y E/S remotas en lugar de depender exclusivamente de controladores propietarios.

ExxonMobil ha estimado que una arquitectura OPA puede reducir al menos un 20 % los costes a lo largo del ciclo de vida frente a sistemas tradicionales de control industrial. La compañía también considera que la arquitectura abierta puede facilitar la incorporación de nuevas aplicaciones destinadas a mejorar el rendimiento de las plantas químicas y de refino.

Interoperabilidad frente al bloqueo tecnológico

Uno de los principales argumentos de OPA es precisamente la posibilidad de reducir el denominado vendor lock-in o dependencia de un único proveedor.

En una arquitectura abierta, la planta puede seleccionar diferentes componentes tecnológicos en función de sus necesidades, en lugar de quedar limitada a las soluciones disponibles dentro del ecosistema de un único fabricante.

Esto adquiere especial importancia en un momento en el que las instalaciones químicas están incorporando tecnologías procedentes de ámbitos muy diversos: inteligencia artificial, aprendizaje automático, computación en el borde, análisis avanzado de datos, IoT industrial y nuevas herramientas de optimización de procesos.

La arquitectura OPA pretende proporcionar una infraestructura capaz de incorporar estas tecnologías de forma progresiva, sin tener que sustituir completamente el sistema de control cada vez que aparece una nueva solución tecnológica.

La modernización también presenta dificultades

La experiencia de ExxonMobil muestra, sin embargo, que pasar de una arquitectura convencional a un sistema abierto no es un proceso sencillo.

Durante las primeras fases aparecieron problemas relacionados con la definición de responsabilidades, la integración entre equipos y la estabilidad del software. En uno de los incidentes descritos por Jackson, una operación rutinaria de mantenimiento sobre una máquina virtual basada en Windows provocó temporalmente la pérdida de control de la consola por parte de un operador.

El incidente no produjo pérdidas de producto, pero puso de manifiesto una cuestión fundamental: la apertura tecnológica exige una coordinación mucho mayor entre operaciones, ingeniería, sistemas y proveedores.

El primer gran proceso de actualización del sistema también presentó dificultades relacionadas con el software, que no había sido suficientemente probado antes de su implantación. La experiencia llevó al equipo a reforzar los procesos de validación y las pruebas previas a las modificaciones del sistema.

El factor humano sigue siendo determinante

La experiencia de ExxonMobil pone de manifiesto además que la transformación tecnológica no puede abordarse únicamente desde el punto de vista del hardware y el software.

Durante la implantación fue necesario formar intensivamente a los operadores y adaptar las funciones de los profesionales implicados en el mantenimiento del sistema.

En una arquitectura abierta, la capacidad de diagnóstico y resolución de problemas requiere que los equipos de operación y mantenimiento comprendan un ecosistema tecnológico más amplio, en el que pueden coexistir componentes de diferentes fabricantes.

Por ello, la formación, la comunicación entre departamentos y la definición clara de responsabilidades se convierten en elementos esenciales para garantizar la fiabilidad del sistema.

El sistema supera pruebas en condiciones reales

Tras aproximadamente un año y medio de funcionamiento en producción, ExxonMobil ha identificado diferentes resultados positivos.

Entre ellos se encuentran una reducción de las llamadas de soporte, menos incidencias relacionadas con determinados cables y un resultado satisfactorio en una evaluación externa de vulnerabilidades. También se han producido varios cortes completos de suministro eléctrico, incluido uno que afectó durante aproximadamente seis horas a la red eléctrica de la zona, sin que el sistema OPA dejara de funcionar gracias al sistema de alimentación ininterrumpida.

Para ExxonMobil, estas situaciones representan una prueba mucho más significativa que cualquier demostración realizada en un entorno controlado.

La experiencia demuestra que el verdadero potencial de una arquitectura abierta debe evaluarse en condiciones operativas reales, donde intervienen simultáneamente las exigencias de producción, mantenimiento, seguridad y disponibilidad.

Hacia el futuro de la automatización de procesos

La experiencia de ExxonMobil representa uno de los casos más relevantes de transición desde los sistemas de control tradicionales hacia una arquitectura abierta en una instalación química real.

La tendencia puede tener importantes implicaciones para el futuro de la automatización industrial. Si los sistemas basados en O-PAS consiguen consolidarse, las plantas podrían disponer de arquitecturas más flexibles, capaces de integrar tecnologías de diferentes fabricantes y evolucionar de forma progresiva sin depender de sustituciones completas del sistema de control.

Para la industria química, donde muchas instalaciones cuentan con sistemas de control con décadas de antigüedad y requieren modernizaciones progresivas sin comprometer la producción, esta posibilidad resulta especialmente relevante.

La apuesta de ExxonMobil apunta así hacia un cambio de paradigma: la próxima generación de sistemas de control de procesos podría no estar definida por un único proveedor, sino por la capacidad de integrar diferentes tecnologías dentro de una arquitectura común, segura e interoperable.

El reto será demostrar que esta apertura puede mantener los niveles de disponibilidad, seguridad y fiabilidad que exige una planta química mientras proporciona la flexibilidad necesaria para incorporar las tecnologías digitales que marcarán la próxima etapa de la automatización industrial.

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