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Una nueva planta demostrativa permitirá transformar aguas residuales municipales tratadas en agua altamente purificada, con una capacidad de hasta 757 litros por minuto. El proyecto busca validar tecnologías de reutilización potable directa ante los retos de escasez hídrica de California (EE.UU).
La reutilización avanzada del agua se posiciona como una de las principales vías para reforzar la seguridad hídrica en regiones sometidas a episodios recurrentes de sequía.
En este contexto, Silicon Valley, en California (EE.UU), ha puesto en marcha el desarrollo de una planta demostrativa capaz de procesar hasta 757 litros de agua por minuto, utilizando como materia prima aguas residuales municipales previamente tratadas.
El proyecto, denominado Pure Water Silicon Valley Demonstration Facility, será desarrollado en las instalaciones del actual Silicon Valley Advanced Water Purification Center. Valley Water ha encargado a AECOM el diseño de esta infraestructura, cuyo objetivo será evaluar diferentes tecnologías de tratamiento avanzado y estudiar su aplicación a la reutilización potable directa (DPR).
La capacidad prevista equivale a aproximadamente 1,09 millones de litros diarios si la instalación opera de forma continua a su máximo rendimiento. Sin embargo, su objetivo inicial no es abastecer directamente a la población a gran escala, sino actuar como instalación piloto para analizar el comportamiento de los procesos, la calidad del agua obtenida y las condiciones necesarias para desarrollar posteriormente una planta comercial de mayor capacidad.
El proceso parte de aguas residuales municipales que ya han recibido un tratamiento secundario. Posteriormente, el agua se somete a diferentes etapas de purificación avanzada.
Entre las tecnologías empleadas se encuentran la microfiltración, la ósmosis inversa y la desinfección mediante radiación ultravioleta, procesos capaces de eliminar una amplia variedad de contaminantes, microorganismos y sustancias disueltas.
La nueva instalación permitirá avanzar hacia un modelo de reutilización potable directa, en el que el agua altamente purificada pueda reincorporarse al sistema de abastecimiento después de superar múltiples barreras de tratamiento y estrictos controles de calidad.
La ósmosis inversa desempeña un papel especialmente relevante en este tipo de procesos. Sus membranas permiten separar sales disueltas, compuestos orgánicos y otros contaminantes, generando una corriente de agua purificada y otra de rechazo en la que se concentran las sustancias eliminadas. La gestión de este concentrado constituye uno de los retos que deberán analizarse antes de trasladar la tecnología a instalaciones de mayor escala.
California aprobó en 2023 su marco regulatorio para la reutilización potable directa, que entró en vigor en octubre de 2024. Este contexto normativo facilita el desarrollo de proyectos destinados a demostrar la viabilidad técnica y sanitaria de estas soluciones.
La planta de Silicon Valley pretende precisamente generar datos sobre el funcionamiento de los tratamientos, la calidad del agua, los sistemas de control y las condiciones operativas necesarias para garantizar la seguridad del proceso.
El proyecto se integra además en una estrategia de mayor alcance de Valley Water y de las ciudades de San José y Santa Clara para estudiar una futura instalación de reutilización potable directa a escala comercial.
Más allá de la tecnología concreta, el proyecto refleja una transformación en la gestión del agua: las aguas residuales dejan de considerarse únicamente un residuo que debe depurarse para convertirse en un recurso que puede recuperarse y utilizarse nuevamente.
Para regiones donde las precipitaciones son cada vez más variables y la disponibilidad de recursos convencionales está limitada, la reutilización avanzada puede proporcionar una fuente local de agua más estable y reducir la presión sobre embalses y acuíferos.
La instalación contará además con un centro educativo de aproximadamente 929 m² destinado a divulgar el funcionamiento de estas tecnologías y facilitar la formación de profesionales. De esta manera, el proyecto combina investigación tecnológica, desarrollo de infraestructuras y divulgación para avanzar hacia un modelo de gestión del agua más circular.
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