Empresas Premium
El BioHub de Ludwigshafen (Alemania) ha supuesto una inversión de varias decenas de millones de euros y permitirá fabricar internamente ingredientes activos biológicos para fungicidas e insecticidas.
BASF Agricultural Solutions ha puesto en funcionamiento en Ludwigshafen (Alemania) su nueva planta de fermentación BioHub, destinada a la producción de soluciones de protección de cultivos de base biológica y biotecnológica. La instalación ha supuesto una inversión de varias decenas de millones de euros y permitirá a BASF reforzar su capacidad productiva y ampliar su cartera de soluciones biológicas para la agricultura.
La planta ya ha comenzado este año la producción comercial de algunos de sus principales ingredientes activos biológicos, entre ellos Bacillus amyloliquefaciens, bacteria utilizada como base del fungicida biológico Serifel, y el principal componente de Inscalis, un insecticida basado en la cepa fúngica Penicillium coprobium.
El BioHub emplea microorganismos para transformar materias primas renovables, como la glucosa, en los productos deseados mediante procesos de fermentación. Esta tecnología permite fabricar determinados ingredientes activos de origen biológico y constituye una vía de producción complementaria a las tecnologías químicas convencionales.
La puesta en marcha de la instalación permite a BASF integrar internamente la fermentación, conectando sus capacidades de investigación y desarrollo en biotecnología con la fabricación a escala industrial.
Según la compañía, esta integración aporta mayor flexibilidad productiva, permite adaptar con mayor rapidez la fabricación a las necesidades del mercado y contribuye a reforzar la resiliencia de la cadena de suministro.
Más allá de los productos que ya han comenzado a fabricarse, BASF considera el BioHub una plataforma escalable y flexible para ampliar su cartera de soluciones biológicas y biotecnológicas para protección de cultivos.
La compañía señala que el mercado mundial de productos biológicos para protección de cultivos mantiene una tendencia de crecimiento, impulsado por la búsqueda de herramientas que puedan integrarse en programas de protección de cultivos más sostenibles.
La flexibilidad de la fermentación permitirá, según BASF, adaptar la producción y facilitar la incorporación de futuras innovaciones biotecnológicas a escala industrial.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es precisamente la conexión entre I+D y producción. BASF pretende que la capacidad de fermentación propia facilite el paso desde el desarrollo de nuevos productos biotecnológicos hasta su fabricación industrial.
La compañía ya había anunciado en 2023 la construcción de esta instalación, con una inversión en el rango de decenas altas de millones de euros y una previsión inicial de puesta en marcha durante el segundo semestre de 2025. El proyecto contemplaba entonces la fabricación de fungicidas biológicos, tratamientos biológicos de semillas y el componente principal de Inscalis, además de generar unos 30 puestos de trabajo en producción, logística, ingeniería y mantenimiento.
La entrada efectiva en funcionamiento del BioHub confirma ahora el paso del proyecto desde la fase de construcción a la producción comercial de ingredientes activos.
La nueva instalación representa un ejemplo de cómo la biotecnología industrial y los procesos de fermentación están ampliando su presencia en la industria química, también en ámbitos tradicionalmente dominados por la síntesis química.
En este caso, la tecnología se incorpora a una cadena industrial de protección de cultivos y permite a BASF combinar materias primas renovables, microorganismos y procesos de fabricación a escala industrial para desarrollar nuevas soluciones biológicas.
La compañía invirtió 990 millones de euros en I+D durante 2025 dentro de Agricultural Solutions, negocio que alcanzó unas ventas de 9.600 millones de euros ese mismo año.
|