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Cefic alerta de que la mejora registrada durante el primer semestre de 2026 sigue siendo débil, mientras los costes energéticos, la baja utilización de capacidad, la débil demanda y la presión competitiva internacional lastran al sector.
La industria química europea mantiene algunos signos de mejora, pero todavía no puede hablarse de una recuperación sólida. El último Chemical Trends Report de Cefic, correspondiente al segundo trimestre de 2026, constata una evolución algo mejor de lo esperado durante la primera mitad del año, aunque advierte de que esta mejora continúa siendo frágil, desigual y muy alejada de los niveles históricos.
Según Cefic, las ventas y los precios de los productos químicos aumentaron durante el periodo, pero el crecimiento estuvo impulsado principalmente por los precios y no por una recuperación significativa de los volúmenes. La confianza empresarial mejoró 4,1 puntos respecto al mismo periodo de 2025 y el indicador de producción reciente aumentó ocho puntos, aunque ambos permanecen todavía en terreno negativo.
Uno de los principales indicadores de la situación del sector es la utilización de la capacidad productiva, que se situó en torno al 75 %. Esta cifra continúa claramente por debajo de las medias históricas y refleja la existencia de capacidad disponible y unas condiciones operativas todavía débiles, especialmente en países como Alemania, Bélgica e Italia.
A esta situación se suma el diferencial energético. Cefic señala que la industria química europea continúa soportando una importante desventaja en costes frente a Estados Unidos, mientras que la brecha entre los precios del gas de ambos mercados se ha ampliado durante 2026.
Los segmentos de química orgánica básica y polímeros siguen siendo los más afectados, debido tanto a la debilidad de la demanda como a la sobrecapacidad estructural existente en los mercados internacionales.
Los datos comerciales también reflejan las dificultades de la industria europea. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones químicas de la UE27 disminuyeron en 7.200 millones de euros, un 6,3 %, mientras que las importaciones retrocedieron en 5.600 millones, un 5,9 %. La Unión Europea mantuvo un superávit comercial químico de 18.400 millones de euros, pero este se redujo porque las exportaciones disminuyeron a un ritmo superior al de las importaciones.
La evolución más negativa se concentró en productos químicos orgánicos básicos, cuyas exportaciones descendieron un 23 %. Las ventas hacia Estados Unidos también se redujeron de forma significativa, en un contexto marcado por las tensiones comerciales internacionales.
Al mismo tiempo, China ha consolidado su posición como principal origen de las importaciones químicas de la UE. Según los datos de Cefic, la participación china en las importaciones químicas europeas pasó de alrededor del 9 % en 2014 al 18 % en 2024.
Esta evolución ayuda a explicar la creciente preocupación europea por la competitividad de determinados segmentos industriales y enlaza con las medidas de vigilancia y protección comercial que Bruselas está estudiando ante el aumento de determinadas importaciones.
Los últimos datos de Eurostat analizados por ICIS confirman que la recuperación continúa siendo limitada. En julio, la producción química de la UE aumentó un 0,4 % respecto a junio, mientras que en la eurozona avanzó un 0,8 %. Sin embargo, Alemania registró una caída del 2,9 %, Francia del 2,5 % e Italia del 2,4 %, mientras que España se mantuvo estable.
En términos interanuales, el crecimiento fue todavía más reducido: apenas un 0,1 % en la UE y un 0,6 % en la eurozona respecto a julio de 2025. ICIS apunta además a que la demanda continúa siendo débil y que los productores europeos siguen enfrentándose a la competencia de regiones con menores costes de materias primas.
Ante este escenario, la Unión Europea está tratando de combinar medidas de competitividad, protección de capacidades estratégicas y modernización industrial.
La Critical Chemicals Alliance, impulsada por la Comisión Europea, trabaja precisamente sobre algunos de estos problemas: riesgo de cierre de instalaciones, desafíos comerciales y necesidad de modernizar las producciones consideradas críticas. Entre sus líneas de trabajo se encuentra también el seguimiento de las importaciones para detectar incrementos anómalos y la identificación de moléculas y centros de producción considerados estratégicos para la economía europea.
El movimiento se produce además en un contexto de creciente tensión comercial con China. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló el pasado 16 de septiembre que la UE utilizará todas las herramientas disponibles para tratar de reequilibrar su relación comercial con el país asiático, después de que el déficit comercial europeo con China alcanzara aproximadamente 1.000 millones de euros diarios durante 2025.
Para la industria química, la cuestión adquiere una dimensión adicional. El sector no solo debe afrontar la competencia exterior, sino también los elevados costes energéticos, la necesidad de descarbonizar sus procesos y una demanda interna todavía insuficiente para absorber la capacidad productiva existente.
En este contexto, Cefic considera que las condiciones actuales siguen impidiendo una recuperación fuerte y sostenible. La evolución de los próximos meses dependerá, entre otros factores, de la recuperación de la demanda, de la evolución de los precios energéticos y de la capacidad europea para mantener inversiones y producciones estratégicas frente a la competencia internacional.
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