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El proyecto Rose CCS permitirá almacenar hasta 53 millones de toneladas de CO₂ en tres pozos subterráneos y estará conectado a emisores industriales mediante una red de 1.450 kilómetros.
ExxonMobil ha recibido la autorización de la Comisión Ferroviaria de Texas para avanzar en el desarrollo de Rose Carbon Capture and Storage (CCS), uno de sus principales proyectos de captura y almacenamiento de dióxido de carbono en Estados Unidos. La aprobación salió adelante por un ajustado resultado de dos votos a favor y uno en contra.
La instalación estará situada en el condado de Jefferson, en el sureste de Texas, y contempla la construcción y operación de tres pozos de inyección. Según la documentación regulatoria, ExxonMobil prevé almacenar aproximadamente 4 millones de toneladas métricas de CO₂ al año, con un volumen acumulado de 53 millones de toneladas durante los 13 años previstos de operación.
El CO₂ procederá de diferentes emisores industriales de la región. Una vez capturado y comprimido, será transportado hasta las instalaciones de almacenamiento mediante una red de tuberías. El proyecto contempla aproximadamente 1.450 kilómetros de infraestructuras de transporte de CO₂, que conectarán las instalaciones de los clientes con los puntos de almacenamiento subterráneo.
Los pozos se ubicarán a profundidades de entre aproximadamente 1.000 y 2.300 metros, en formaciones geológicas de areniscas de Fleming y Upper Frio. La documentación del proyecto contempla además sistemas de monitorización durante el periodo de inyección y durante un mínimo de 50 años después de finalizarla, hasta demostrar que no existe riesgo para los recursos subterráneos de agua potable.
La decisión del regulador texano supone un nuevo avance para el negocio de captura y almacenamiento de carbono de ExxonMobil, que está desarrollando infraestructuras destinadas a ofrecer servicios de gestión de CO₂ a grandes consumidores industriales. La compañía considera el proyecto un paso relevante para ampliar esta actividad en la región.
El proyecto también ha generado oposición dentro del propio regulador. El comisionado Wayne Christian votó en contra de la autorización y manifestó dudas sobre la seguridad a largo plazo del almacenamiento geológico de CO₂. Su posición quedó recogida oficialmente tras la votación, que finalmente permitió continuar adelante con el proyecto.
El avance de Rose CCS se produce además mientras ExxonMobil amplía su actividad en tecnologías de reducción de emisiones industriales. La compañía señala en su Global Outlook 2026 que tecnologías como la captura y almacenamiento de carbono, el hidrógeno y los biocombustibles deberán desempeñar un papel en la reducción de emisiones de sectores industriales difíciles de electrificar.
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